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Sumo, el novato que llego para reinar en el sushi santanderino

Este verano abrió en la C/ Castelar 11 de Santander, epicentro del STVismo, el Sumo, un local de comida japonesa para llevar y de venta de productos japoneses. La marca ya funcionaba con éxito en Bilbao y San Sebastián y ahora parece que ha llegado para triunfar en la Smartcity.

Para escribir este post hemos realizado 2 catas, en la 1ª pasamos por el local y en la 2ª pedimos a través  de Just Eat, el paraíso del vago. De las dos opciones os recomendáremos pasar por el local, ya que podréis componer vuestra propia bandeja por piezas.

Dejémonos de rollos y vamos directo a lo importante, la comida.

El primer plato del que os vamos a hablar son las gyozas, una especies de empanadillas, de la que hemos comido dos tipos; las de cerdo y las de gambas. Ambas resultaron sabrosas e incluso las pedidas a domicilio llegaron calientes. Quizá el defecto es que en la de cerdo no se aprecia apenas el sabor del cerdo.

Gyozas-cerdo

Otro plato que hemos probado han sido los Yakisoba de verduras, un tipo de fideo mas gordo que el spaghetti cocinado con verduras y salsa de soja. El resultado bastante aceptable teniendo en cuenta el tipo de local del que hablamos y lejos de esas parodias que encontramos en los supermercados.

yakisobas-verduras

Y por fin llegamos a lo serio… Uno de nuestros platos japoneses favoritos es el nigiri. En el sumo hemos pedido de atún, de pez limón y de langostino. En los tres casos estaban muy buenos, con el tamaño apropiado y el arroz tibio, algo crucial en este tipo de platos.

nigiri-pezlimonnigiri de atun

Otro de los platos que hemos catado son los urumaki. El urumaki es un tipo de maki que está envuelto por arroz en vez de por alga nori. De estos hemos probado 3: el Robi, compuesto de atún, mayonesa picante, mango, aguacate y pepino. El Robi es genial con esa mezcla del salado del atún, el dulce del mango y el picante de la mayonesa, casi como una canción del verano… Sinceramente buenísimo.

El Naruto, compuesto de pez mantequilla, guindilla dulce, aguacate, trufa y pepino es otro acierto. La combinación de sabores es buenísima y se acentúa con la suavidad del pez mantequilla y la potencia de la guindilla dulce.

Urakami-naruto
El tercero fue el Ebi Fry, langostino en tempura, chipotle, queso, pepino y aguacate por fuera. Este fue el más flojo de los 3 aunque aprueba con nota. Su único defecto es que la tempura del langostino es poco perceptible, casi como la presencia de Rajoy en una cumbre de la UE.

sushi-sumo

El sumo es recomedable al 100% y ahora mismo la mejor opción de comida japonesa de la ciudad. Mucho tendrán que espabilar el Kokoro y cia si no quieren quedar en fuera de juego.

Os dejamos enlace a su web para que podáis consultar su carta y horarios.

Cantidad: los tamaños de las piezas están bien.
Calidad: Notable. Sobresaliente para el Robi.
Servicio: En el local, quitando el cocinero, andan todos más perdidos que Honda en la F1.
Precio: El sushi bueno y barato por desgracia no existe. Los dos pedidos nos han salido a una media de 23€.

Noche de Geisha en el Diluvio

Entre los peroleros hay un grupo, que no todos, de fanérrimos de  la comida japonesa que no desaprovechamos cualquier oportunidad que se nos presenta para devorar cualquiera de sus platos.

Esta oportunidad surgió de un cartel visto que indicaba que los jueves, viernes y sábado eran noche de sushi en el Diluvio, un afamado bar de pinchos del eje concéntrico del STVismo. Así que sin pensarlo mucho, tanto como Maricospe sus declaraciones, nos acercamos a comprar algo de sushi para llevar a casa.

Según entras al Diluvio, al fondo, han situado un pequeño mostrador en el que despachan tan suculento manjar. A nuestra llegada ya quedaba poca variedad, apenas 3 tipos de makis y algún uramaki o maki invertido, así que no tuvimos mucho donde elegir.

Tras echar un ojo y ver las ofertas disponibles elegimos 12 piezas: Primero unos makis de atún, quizás los más normalitos de los tres.

makis-atun-geisha-santander

Estos fueron seguidos por otros de foie, queso de cabra,  almendras caramelizadas y “topping” de compota de pera, una combinación que podría parecer rara pero que da un resultado excelente. Una grata sorpresa que os recomendamos probar.

maki-foi-geisha-santander

Para terminar elegimos unos makis de surimi, aguacate y queso crema. El surimi es un producto menor propio de esas ensaladas prefabricadas de comida rápida, pero que combinado con el queso y el aguacate queda un maki resultón.

maki-surimi-geisha-santander

La experiencia con el sushi de la Geisha  fue muy positiva. Sin lugar a dudas repetiremos e intentaremos ir a primera hora para poder probar todas las variedades que ofrecen. Por ahora uno de los mejores sushi que hemos comido en Santander aunque nos falta probar más variedad.

Os dejamos el facebook de la Geisha y del Diluvio

Cantidad: Los maki tienen el tamaño perfecto
Calidad: Notable para lo que catamos por estos lares.
Servicio: Una dependiente atenta y agradable.
Precio: Con sus combinados de oferta resulta hasta barato para lo que estamos acostumbrados.

La Compañía, nos quedamos helados

El menú del día es un gran recurso para esas jornadas de trabajo que se alargan más que una película en Antena 3.

La semana pasada tuvimos una de esas, y ante la imposibilidad de comer en casa, nos decidimos por ir a comer un menú del día en La Compañía, restaurante que habíamos visitado con anterioridad y que nunca nos había defraudado.

El menú te da la posibilidad de elegir entre 4 primeros, 4 segundos y dos postres. Para primer plato los dos peroleros presentes en esta ocasión elegimos el sushi, sabiendo que el local es de los mismos propietarios que el Kokoro.

A la mesa nos llego un plato generoso de sushi en varios formatos; makis y niguiris principalmente.

sushi-la-compañia

Un plato muy apetecible hasta que lo probamos y se convirtió en pesadilla, casi como cuando tras una noche de juerga al levantarte la princesa con la que te habías ido a casa se convierte en un auténtico orco. El arroz estaba duro y frío como recién sacado de la nevera, algo imperdonable en el sushi, lo que impedía apreciar cualquier matiz del pescado. La sensación de los dos peroleros es que ese sushi llevaba hecho más tiempo que el “inmediato” de la entrada en prisión de la Pantoja.

Tras este patinazo inicial llegaron los segundos; huevos con chorizo y chicharro al horno.

huevos-chorizo-la-comapñaia

Los huevos con chorizo son un clásico con el que es muy difícil equivocarse, como querer ver buen cine y poner una peli de Michael Bay… Un plato sencillo pero que en este caso estaba casi perfecto. Dos huevos bien fritos que permitían untar las patatas en la yema a gusto. Unas patatas crujientes y en su punto de sal y un chorizo que contaba con un punto de picante que le daba potencia al plato.

Del chicharro podemos decir que se quedaba en un cinco raspadito, y es que cuando un plato sabe básicamente a vinagre a uno le entran dudas, ¿estamos escondiendo algo?. En el haber del cocinero pongamos que no había ni una espina y no tendremos en cuenta que por dentro hubiéramos preferido que estuviera más hecho (es cuestión de gustos).  “El verde” de acompañamiento, que también sabía a vinagre, no nos ofreció mayor comentario.

chicharro-la-compañia

Para el postre nos decidimos por probar la cuajada y la tarta de mandarina.

cuajada-la-compañia

La cuajada correcta. Esperábamos una cuajada y nos sirvieron una cuajada con una cucharada de miel haciendo de “topping”.

La tarta de mandarina resulta difícil de explicar, casi tanto como que alguien siga viendo la Sexta Noche. Un bizcocho que se asemejaba a un sobao. El bizcocho estaba cubierto con azúcar glas y al medio llevaba una especie de crema que se supone debía ser una mermelada de mandarina. El sabor a mandarina era más bien una esencia, tan propia de estas fechas, que dejaba un gusto en el paladar que definiremos como de mandarina por que así se llamaba el postre.

tarta-mandarina-la-compañia

Si por está visita tuviésemos que decidir si volver ya os decimos que lo dudamos pero de otras visitas hemos salido bastante satisfechos así que esperamos que solo haya sido un mal día en la cocina.

Aquí os dejamos su web,  facebook e instagram.

Dirección: Ataulfo Argenta, 49. Santander

Cantidad: raciones generosas para un menú del día.
Calidad: Pasa el corte por los huevos
Presentación: Bien. Aunque el detalle del sobre de wasabi como que no.
Servicio: Simpático y amable. 
Precio: 13 € por persona

Kokoro: llega el sushi a Santander

Saliéndonos de nuestra tónica habitual de salir a comer y contaros que hemos encontrado por los inescrutables caminos de la hostelería cántabra, esta vez hacemos el perolismo en casa.

Hace poco os contábamos en tuiter que abría en Santander una tienda de sushi y demás para llevar. Así que, dejado pasar un tiempo prudencial para que el negocio se asiente, nos hemos decidido a probar Kokoro. Además de sushi y gyozas, tenéis también vinos, cervezas (recomendamos especialmente la valenciana La Socarrada, con un sorprendente toque de romero que deja un sabroso regusto a paella valenciana) y otros condimentos propios de la comida japonesa.

Para la prueba, elegimos una bandeja con 11 piezas variadas de sushi y una bandeja de 5 gyoza de langostinos.

La bandeja: abajo a la derecha, los de anguila, arriba los rolls, en medio, pez espada y calamar, a la izquierda, el maki
La bandeja: abajo a la derecha, los de anguila, arriba los rolls, en medio, pez espada y calamar, a la izquierda, el maki

Empecemos por el pescado crudo. Los maki (cilíndricos rodeados de alga negra) de atún y salmón cumplen decentemente sin que sean una explosión de sabores, muy pequeños apenas permiten percibir el sabor del pescado, ganarían en sabor con un poco más de tamaño. Por su parte, los nigiri -los cuatro más alargados de la foto-resultaron bastante sabrosos y con mucha personalidad: el de calamar (el más blanquito de la foto) sorprende por su textura firme, que no dura, y recuerda al interior de una buena raba, yodada; los de anguila, los más intensos y sabrosos, de regusto ahumado, muy recomendables bañados ligeramente con salsa de anguila por encima; el último, de pez espada, . Finalmente, encaramos los uramaki (cilindros con el arroz por fuera y el alga dentro), sorprendentes por la inclusión, junto al langostino y al aguacate de queso, que le da una textura muy original.

En su conjunto, una buena bandeja de sushi, sin ser excelente, pero que cumple muy bien. Ideal para introducir a esta comida a quienes nunca la han probado. la cantidad puede hacerse escasa, pero esta no es una comida para grandes panzadas, sino para disfrutar.

Los Gyoza
Los Gyoza

Finalmente, los gyoza, pequeñas empanadillas de fina masa rellena, en este caso de langostino y verduras. Nos las presentan crudas y simplemente hay que hacerlas al vapor o a la plancha en casa, en un par de minutos. Estupendas y muy sabrosas, con una masa fina y suave y un relleno tierno y muy gustoso, muy equilibrado.

La bandeja de once piezas y los gyoza salen por 17,50 (aunque depende de la elección, cada tipo de sushi tiene un precio). Puede pareceros que no es barato, pero si el sushi es medio decente, y este lo es, es imposible encontrarlo más económico. Buscad y comparad con sitios de otras ciudades y veréis.

En definitiva, una estupenda novedad dentro del desierto de la oferta japonesa de Santander.

Aquí os dejamos su  facebook.

Dirección: Hernán Cortés, 35. Santader

Cantidad: Los maki resultan demasiado pequeños
Calidad: Aprobado alto. Notable alto para los gyoza. 
Servicio: Una dependiente muy atenta y agradable.
Precio: No hay sushi decente y barato, pero no sale por un riñón, aunque puede resultar caro para ser un take away.