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Gómez diFusiooooooon

Me llama un amigo  para tomar un café y resulta que quedamos en uno de los nuevos centros neurálgicos del STVismo, Goméz Fusión. Situado en el Paseo de Pereda junta,  panadería y cafetería, y de aquí a no muchos años sustituirá al Suizo como geriátrico.

Como esto no es un blog de decoración no describiremos esa decoración de “elegancia” mal entendida apropiada para ir a juego con el local de Mikeli,  de un poco más adelante y del que sólo puedes esperar que salga un resucitado Jesús Gil.

Centrémonos… para desayunar me pedí un mediano y un pincho de tortilla con bonito y mahonesa.

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A la mesa nos llegó un pincho de tortilla que ya tenía un color un poco de enfermuco recién recuperado.

A estas alturas ya  os estaréis preguntando si estaba buena  y  ¿qué queréis que os diga? Como su color, el sabor era un poco de hospital, algo insulso y prácticamente insípido.

¿Estaba mala? Pues no, pero cómo va a estar malo algo que no sabe a nada…

En defensa del local señalaremos una gran atención y que el café estaba bueno. Saquen sus propias conclusiones.

Cantidad: normal.
Calidad: hospitalaria.
Presentación: corte milimétrico.
Servicio: Muy bueno y amable.
Precio: 2,55 € café y pincho.
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Flamenquito a media mañana

No, no vamos a hablaros de un restaurante andaluz. Realmente hemos utilizado esa técnica tan de moda en muchos “digitales” (¿?) cántabros de poner un titular de impacto y luego fusilar un teletipo. Pero claro, luego lo hemos pensado mejor y además del titular os contaremos alguna cosa más de ese momento tan especial en nuestras vidas como es el pincho de media mañana.

“Los Flamencos” es un café-bar que está en la calle Alta,  y que nos imaginamos que tiene ese nombre más bien por esas aves que viven plácidamente en el Parque de Doñana, siempre eso sí que no caiga una granizada ciclogénica o que alguna empresa contaminante ejerza de tal y les llene de mierda las lagunas que habitan.

Vaya rollo para hablar de un pincho de tortilla. Vamos al lío. La verdad es que no es un sitio de paso, que te pille a mano en medio de tus gestiones por el centro de Santander. Sin embargo cuando a un perolista le asalta el hambre lo importante es lo importante, y hay que tener prioridades, ergo hay que llenar el buche como sea.

Nos cogió la visita a media mañana, y el local estaba atestado de parroquianos que llenaban tanto la barra como las mesas del exterior. A la vista de los pinchos nos aventuramos a probar uno de tortilla coronado por jamón y queso junto al pertinente café mediano para facilitar la deglución.

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La tortilla, que aunque no lo parezca tenía ya no menos de una hora de vida, cumplía los canones de la belleza perolera. Jugosa, puntillo leve de cebolla, patata en su punto (ni cruda ni pasada de fritura), y quizás, por poner un pero, un pelín salada. Nos gustó.

El pan, del día, ya empezaba a perder la textura crujiente aunque todavía a esa hora era cumplidor. El café, muy bueno. En su conjunto fueron los ingredientes perfectos para que los apenas cinco minutos que empleamos en engullir sólido y líquido fueran más que placenteros.

Y encima todo por 2,20, lo que para la media perolera (2,50) lo sitúa en la órbita de los sitios que merece la pena visitar. A ver, no es una zona típica de picoteo, ni es céntrico del todo, así que realmente si váis es únicamente por probar el pincho. Vosotros mismos, al menos no tendréis que pedir un crédito para pagarlo.

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Dirección: Calle Alta, 48, 39008 Santander, Cantabria

Cantidad: Correcta.
Calidad: Pasa el corte ampliamente.
Presentación: Cumple nuestros cánones.
Servicio: Era hora punta, desbordados.
Precio: Café con pincho 2,20€. Si se puede.

 

El Diluvio: La tortilla cantarina

Día de “recaos” por el centro, de pasar de ventanilla en ventanilla, del “vuelva usted mañana”, o del “se ha ido a tomar el café”, y mientras pasan las horas sin terminar lo que te habías propuesto. Pues también nos toca parar 5 minutos y poder realizar el re-desayuno, nada de brunch ni moderneces sacadas de la manga para clavarte un desayuno continental.

Nosotros decidimos parar en el “Diluvio”, local que ya visitamos en otra ocasión pero para probar su versión más oriental con el sushi que nos ofrecieron y que fue bastante satisfactorio. Este bar, justo enfrente del mercado-bar-restaurante-discoteca-yfuturomuseodelEste, famoso por sus pinchos y también lugar de paso y disfrute de mucha gente guapa de la city, o lo que llamamos el “STVismo”.

Su tortilla es de las más conocidas fuera de Santander, y ya era raro que nosotros no parasemos por ahí para ver lo que se cocía en los fogones. Esta vez volvió el reportero “crudivegano” del blog y pidió un pincho de tortilla vegetal, aunque tenían varias especialidades de las más clásicas de bonito y mayonesa, jamon y queso o setas. El pincho era generoso, por lo que desde el principio estábamos más optimistas ante nuestro juicio que la Infanta Cristina en la audiencia de Palma. Sobre la calidad, la tortilla estaba buena pero sin ser excelente. Ayudó bastante a que estuviese templada y a que poseía poco cuajo. La “boina” vegetal estaba bien, aunque el no afanarse en el secado de la lechuga y el tomate hacía algo escurridizo el pillar verde en los bocados. Destacamos nuestro agradecimiento por echar la lata entera de bonito por encima, pero sinceramente no sabemos cual era su utilidad ahí, vamos, cómo Ciudadanos en el ayuntamiento o Podemos en el parlamento. Si al final el resultado va a ser el mismo, el de toda la vida.

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Resumiendo, la tortilla de “El Diluvio” está muy buena aunque no sobresaliente, pero cumple y mucho. Además tiene un precio bastante atractivo. Seguramente en otra ocasión probaremos versiones más excéntricas, como su tortilla con callos, pero eso será para estómagos más fuertes.

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Calle de Ataulfo Argenta,14, 39004 Santander.

Cantidad: Generosa. Para poder gastar el mendrugo de pan.
Calidad: Buena, aunque nosotros no la consideramos "Champions"
Presentación: Decente. Nada de extravagancias.
Servicio: Muy bien. Comanda y cobro a toda leche. Cómo queremos.
Precio: Mediano y pincho: 2,50 €. Perfecto para hacerte parroquiano del lugar.

Donde siempre

Nuestra infinita y proustiana búsqueda de la tortilla perdida nos lleva a husmear hasta en los más recónditos lugares de Santander. A lo mejor os suena exagerado, pero, para el comando perolero asignado a esta misión, tan STV que piensa que Santander acaba en Cuatro Caminos, ir hasta Cueto -lo llaman Valdenoja y no lo es, que así lo dice bien bonito el famoso cartel de la rotonda- es como una excursión. Así, confiados por el pretendido oráculo de Delfos de la gastronomía autóctona, nos presentamos a desayunar con notable hambre en este local un poco oculto entre los soportales.

Quizá nos acercamos a una hora muy temprana para la zona, pero no estaban ni montadas las mesas de la terraza, y tampoco veíamos a nadie en la barra. Así que tras hacer los ruiditos de rigor con sillas y periódico -detalle vintage, tienen el Alerta-, conseguimos nuestro pincho, en este caso, cubierto de alioli, paleta ibérica y setas, que tantos elogios concitó entre algunos.

Desglosemos el pincho por capas. La cobertura no está mal, pues la paleta sabe a algo, el alioli no está a una potencia atómica y las setas cumplen, aunque, quizá aporte demasiada sal al conjunto de la tortilla. Nos gusta la costumbre santanderina de untar la tortilla, pero creemos que, parafraseando a Guillermo de Occam, en igualdad de condiciones, la cobertura más sencilla suele ser la correcta. Traducido: no cambiamos esta o las mil que ofrece el Quebec por las clásicas y equilibradas de jamón y queso o bonito. La tortilla, en sí misma, es correcta, pero tampoco es una locura: jugosa y bien oficiada, pero sin nada que nos haga pensar en que merece la pena ir hasta allí de vez en cuando para repetir, algo que sí nos pasa, por ejemplo, con la vecina de Pizza Jardín.

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En resumen, una tortilla más que decente, pero claramente un escalón por debajo de nuestras favoritas. A su favor, un café bastante digno, servido a una temperatura apta para el consumo humano, y un precio bastante ajustado, por debajo de la media de nuestra ciudad.

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Dirección: Calle Valdenoja 33. Santander.

Cantidad: La ración recomendada para empezar el día.
Calidad: Bien, pero sin pasarnos.
Presentación: Corriente.
Servicio: Amables y rápidos cuando les llamamos.
Precio: 2,30 pincho más café. Por debajo de la media.

La Ramonoteca: El Quebec ¿digievoluciona?

La cadena de bares Quebec, especializados en hacer tortillas cómo churros  o “fast omellette”, ha realizado una inversión al más puro estilo Florentino Pérez y ha adquirido el local donde se encontraba la antigua cafetería Vega. Lo ha reformado para crear un nuevo bar que podría estar entre los que la prensa especializada calificaría de “gastrobar”, el ciudadano de pie “bar de pinchos” o “cafetería para la parada de las 11:30” y nosotros que somos más punkis lo llamamos “otro local modernete para espantar a las señoronas del cafe y vaso de agua”.

Con el prejuicio que ellos mismos se denominan (By Quebec), nuestra mala experiencia en su franquicia y que en el género tortillesco nos hemos puesto más exigentes que Ángela Merkel con  Yanis Varoufakis decidimos dar otra oportunidad, a ver si se han cambiado algo más que el nombre.

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Cómo muestra del experimento escogimos el pincho de bonito con mayonesa y un mediano (Café con leche para los que viven más allá del muro de Invernalia / Campoo). Nos pusieron un pincho de cantidad suficiente para poder comprobar el resultado de su elaboración. Y pasó lo que nos temíamos. El pincho tenía las mismas técnicas, ingredientes y sabores que las de los bares de la marca. Una tortilla sosa, bastante cuajada,  sincebollista, con un bonito que tiene menos sabor que el de Hacendado,  y un trozo de pan mustio.

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El café estaba pasable. A destacar muy positivamente la labor del camarero en la barra que desde que entramos por la puerta nos atendió de manera excepcional y con ganas.  De estos no hay muchos que se precien.

Así que no lo dudéis. Si en “La Ramonoteca” anuncian que viene del Quebec, no es un engaño. Se han llevado (creemos que de forma negativa) los mismos detalles que su predecesor.  Esperamos que no siga habiendo más escisiones de este tipo. Con los partidos de izquierda ya tenemos bastante problemas para elegir.

Dirección: Jesus de Monasterio, 6. Santander.

Cantidad: Un buen tripero en 3 bocados se lo acaba.
Calidad: Tortilla jugosa pero sin sabor. Aprobado
Presentación: Bien. Con plato cuadrado.
Servicio: Excelente. Más atento que Casillas en un corner.
Precio: 2,90 € con mediano. Caro para lo que te sirven.

Pizza Jardín: Tortilla para dar y tomar

Un tema habitual en nuestros artículos y opiniones es la eterna discusión entre tortillas de los bares para definir cual es la mejor. Una “polémica”  que está llegando al nivel de si los telediarios de TVE  deben ser clasificados como programas de humor o de ciencia ficción.

Uno de los bares que nuestros lectores nos habían recomendado para probar este manjar de la cocina española era la cafetería abierta junto al gimnasio “Body Factory” en la carretera que sube pegada a Mataleñas. No entraremos en si es Cueto, Valdenoja o Sardinero Alto o bajo. Si queréis en otro momento nos ponemos a mover el cartel de la discordia.

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Pedimos un mediano y un pincho de tortilla. Repetimos lo de “uno” porque parece que pueden comer una familia numerosa de la cantidad que sirven. Y claro, piensas, pues me van a colar un ladrillo que cómo no lo moje en el café no lo trago. Pues señoras y señores, a pesar de la “altura” y la “anchura” de la tortilla, es en nuestra opinión, una exquisitez. ¿El motivo?: patata frita, un poco “churruscada”, envuelta en una cobertura de huevo, ni muy cuajada ni muy liquida,  y con un remate (en las dos variedades que probamos, atun y jamón y queso) superior. Si a esto lo sumas que el pan estaba tierno, pensamos que hacer tortillas tan buenas es un negocio para el gimnasio adyacente: no hay cojo… de bajar peso si caes en la tentación de probar sus pinchos. En algunos casos creemos que sería motivo de dopaje.

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En resumen, aunque pille un poco a “desmano” del centro de la ciudad, la tortilla del “Pizza Jardin” es obligatoria probarla. Un acierto para atraer más clientela que los jugadores de padel y los “runners” al negocio.

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Dirección: Calle Autonomía, S/N. Santander.

Cantidad: Vete con mucha hambre. 
Calidad: Nivel muy alto. Nos hemos enamorado.
Presentación: Es un pincho de tortilla. ¿Qué esperas?.
Servicio: En horas punta agobiados, pero cumplen.
Precio: 2,60 € café más pincho.

Ganadores Premios Perolo 2014

Hemos sido lentos, pero no ha sido fácil encontrar un momento en estas fechas para reflexionar tranquilamente sin la influencia de las bebidas espirituosas y del cordero navideño de la suegra, y decidir que restaurantes serían los ganadores de los Premios Perolo 2014.

Más esperados que la entrega de las Estrellas Michelín, por fin están ya aquí los agraciados de unos premios que cuentan ya con gran solera y prestigio, al menos entre nosotros.

La Croqueta de Oro, ha sido para La conveniente por unanimidad perolera. Un premio cimentado en una bechamel sabrosa y fluida, generosa en tropiezos, encerrada en un empanado crujiente, casi a punto de romperse y en un precio dificilmente mejorable.

Mejor plato de Perolo por su contundencia, sabor y por encarnar lo mejor de la cocina tradicional de Cantabria, el premio es para el cocido montañés del FrutosOjo, porque muy de cerca está el de la Hérmida.

Pincho del Perolo para el Catavinos. Aquí la votación fue rápida, un pleno de votos para el mejor pincho que se puede comer a día de hoy en Santander: excelente punto de la patata y la cebolla, jugoso, equilibrado y casi siempre recién salido de la sartén. Mención de honor para el de Stylo.

Restaurante sorpresa de la temporada perolera para El Cadelo. Aquí la discusión fue enconada, en una lucha pareja entre La Taberna del Herrero, La Hérmida y El Cadelo. Tan dura fue la deliberación que tuvimos que aligerarla con algún que otro Gin Tonic, pero tras el momento exaltación de la amistad decidimos que el dignísimo ganador de este premio debía ser El Cadelo; por sus platos diferentes, bien elaborados y con una relación calidad/precio inigualable por cualquier local de los que hemos visitado este año.

No sin mi Almax para Casa Sampedro, todavía estamos digiriendo aquella cena tortura a base de congelados, salsas empachosas y mucha sal.

Premio del público perolero para el Cadelo. Parece que sus alitas al estilo coreano han fascinado a nuestros seguidores. Os entendemos: nosotros también quedamos prendados de ellas, como Humbert Humbert la primera vez que vio a Lolita.

No queremos terminar este post sin dar las gracias a todos los que habéis colaborado con nosotros este año: @Loewosck, Obenque Flojo, @patricianuro, el vinatero y @cachondina, del cual mejor no hablamos ya que tiene pendiente su segunda entrega desde hace más de 2 meses, y por supuesto a todos los que nos leéis aunque sea para luego ponernos a parir ¡Gracias a todos!