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La Vetusta: Parada y Fonda

Volvemos a publicar una entrada en nuestro blog, será cosa de que el bellisimo tiempo invernal nos impide desperdiciar nuestro tiempo en coger vitamina C del sol y podemos rompernos a escribir con más pausa sobre restaurantes nuevos para nosotros y esperamos que para vosotros también.

Una vez que desalojaron a la “Great Ball Of Fire” en homenaje a Jerry Lee Lewis en Torrelavega quedó más espacio libre para que circulasen personas por sus calles, y por ello fuimos tirando de historial (recordando nuestra agradable visita al Müsli) para acudir a “La Vetusta”, un local con ese nuevo estilo de decoración que seguro alguna bloguera habrá bautizado como “Rural Chic” aunque nosotros preferimos “reutilizar los trastos de la casa del pueblo”.

Acudimos a cenar y cómo su carta indica, todas las raciones son para compartir, así que pedimos varias opciones para ver cual era el nivel de sus platos. Empezamos la cata con unas rabas. Si, en Torrelavega, pero bueno también hay transfugas en sitios más importantes y a nadie le molesta. La verdad es que estaban muy buenas, creemos que lo mejor de la cena. Ración abundante con su ali-oli separado (no somos muy partidarios de esta opción pero no desentona en el plato) con una fritura exquisita.

A continuación viendo que la fritura se les daba bien votamos por unos buñuelos de bacalao, pero no mejoraron lo que habíamos probado, casí lo empeora, vamos, ni unas primarias en la calle Bonifaz .  Muchas harina, demasiado aceite y muy pesados para la digestión posterior. La idea era buena pero la ejecución torpe.

A continuación llegaron unas albondigas de vaca tudanca que cumplieron perfectamente con lo esperado pero no aportaron nada “extra” a lo que buscábamos pidiendolo por el hecho de la raza de la vaca. Además no sólo en este local, tambien en más sitios, se está poniendo de moda el plato “submarino” en el que debes ponerte  a veces el buzo para llegar hasta el fondo. Así rellenan de mucha salsa y poco condimento.

Por último terminamos la ronda pidiendo un guiso de setas, que más bien se acercaba a una sopa que a un salteado. La ración estaba buena y al que le deleiten los asuntos micológicos (excepto esquilmar el bosque para salir en “Equipo de investigación”) le gustará este plato.

A destacar la selección “panarra” que nos ofrecieron con una variedad de opciones más amplia que los miércoles en el ferial de ganados.

En conclusión, “La Vetusta” es una buena opción para cenar bueno, bonito y barato, aunque si se quiere pedir algo más igual no salis con la misma alegría que Revilla en El Hormiguero. Seguramente no os conveza y prefiráis marcharos (ahora que la lealtad a los negocios no es muy popular) y buscar otras opciones.

Para más información os dejamos su Facebook.

Dirección: C/ Consolación, núm. 8. 39300 Torrelavega.

Cantidad: Nivel medio. A una ración por persona cenáis todos los comensales.
Calidad: De más a menos. Tienen más posibilidad de remontar que el Real Madrid en la liga.
Presentación: Siguen la tendencia actual. Cuidada.
Servicio: Nos atendieron bien, incluso rectificando errores propios. No nos podemos quejar.
Precio: 15€/persona con agua y sin postres. El coste está adecuado a la calidad del lugar.
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Picoteo en Le Bistró

Hay veces que por más vuelta que le das resulta difícil buscar  locales en Santander donde  ir a comer de picoteo y más si hay niños en el grupo. Uno de esos día y después de muchas consultas decidimos  acercarnos a Le Bistró,  un restaurante situado  en la C/ Bonifaz  en el local que  los más viejunos recordarán como el Ítaca.

Le Bistró   (preferimos  poneros un enlace  a  la wikipedia  que copiarlo aquí directamente y haceros creer   que sabemos mucho) es un local de esa tendencia actual de decoración sencilla con toque retro-rural que  el hipsterismo ha puesto tan de moda.  Su carta es sencilla y cuenta con variedad de raciones para picotear que es a lo que íbamos.

Empezamos el picoteo con una ensalada de tomate. El inicio no fue muy prometedor… el tómate estaba frío y  el aliño apenas le sacaba sabor.

ensalada_tomate-bistro

La tarde empezó a mejorar con la llegada de las rabas, que sin ser excelsas, estaban bastante bien, correctas de fritura. Para  talibanes del cantabrísmo señalar que se sirven acompañadas de  una mahonesa suave.

rabas_bistro

Con las alitas de pollo volvimos a dar un paso atrás, esto ya empezaba a parecer la canción de Ricky Martin,  secas y con una salsa barbacoa con menos gracia   que Pablo Motos.

alitas-bistro

La siguiente ración que llego a la mesa fueron unas croquetas de bacalao y chorizo con el mismo problema generalizado de lo que llevábamos probado, una preocupante falta de sabor, y en este caso, una sospechosa similitud a las de  Silvia Cocinitas (extendida broma tuitera).

croquetas_bistro

Pero como si del R. Madrid se tratase llego la remontada en el último minuto y esta vez no fue de penalty. Los huevos fritos con morcilla y patatas  levantaron claramente  la comida, alguno dirá bueno un plato sencillito  pero como se demuestra a diario este axioma no se cumple en todos los sitios. Un plato que se resuelve  con un principio básico, si la materia prima es buena  el plato tiene que salir bueno.
huevos_morcilla

Nuestro paso por Le Bistró  nos deja una conclusión clara, si buscas un sitio para comer huevos fritos en el centro de Santander, Le Bistró es una buena  opción y más teniendo en cuenta que es un plato que escasea en las cartas de los restaurantes de la zona.

Os dejamos su FB por si queréis echar un ojo.

Dirección: C/ Bonifaz nº 5, Santander.

Cantidad: las raciones son de un tamaño decente.
Calidad: altibajos.
Presentación: bien, de nueva tendencia hipster.
Servicio: bueno.
Precio: el picoteo sobre 16€ por persona.

Bar Cantabria: A más, a más; a menos, a menos.

Era un fin de semana post-navidad en el que la afluencia a los bares y locales había disminuido (el invierno parece que llega más triste que nunca) y moverse por la ciudad ya era más cómodo que durante las semanas previas. Por ello, decidimos quedarnos en el centro, y de improviso poder picar algo rápido y barato, ya que andamos a final de mes y no era plan de sacar la tarjeta “Black”, que luego en unos meses te lo saca el diario.es y no es plan de presumir (qué hijos de…).

Al final, de improviso ,ya que no teníamos reserva previa, fuimos cómo los zombies de “The Walking Dead” buscando un sitio para una mesa de 7. Al final paramos en el mesón “Cantabria”, en pleno Río de la Pila, un bar muy popular por su carta de raciones de cocina tradicional española. El lugar no tiene desperdicio, por su jamones colgados, por ese azulejado “typical spanish”, su barra llena de pinchos, etc. Así que nos lanzamos a probar su carta. A destacar que el servicio se sacó una mesa de la manga para poder servirnos. Punto a favor.

Cómo era una cena de picoteo y tampoco queríamos salir a reventar, pedimos las raciones más tradicionales del lugar: Cecina, rabas, croquetas variadas y una tabla de quesos para cerrar la comanda. Todo ello regado por una sangría bastante buena para mitigar el calor del local (lleno hasta la bandera).

La cecina fue lo primero que nos sirvieron. Habíamos oído que era bastante buena e incluso te la podías llevar para casa, cual charcutería de barrio. Lo que nos sirvieron no tenía nada que ver. Era un embutido bastante más seco de lo que pensábamos y a pesar del chorro de aceite, se hacía duro al masticar. Esperábamos más.

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A continuación llegaron las rabas de calamar, con su rodaja de limón que no se echó (no cometimos sacrilegio) en un plato bastante abundante. Nos gustaron, la fritura era la justa y la raba era buena y triscante, pero sin llegar a modo “chicle”. En la carta esta era la ración más cara de las rabas. Pagamos la calidad.

Rabas_bar_Cantabria

Y llegó el momento “el perolo”: las croquetas. En este caso de jamón y queso picón. Abundantes raciones, las croquetas eran de un tamaño respetable, pero la calidad era normalita. No llegaban al estilo congelado, pero la bechamel podría valer para levantar paredes de Pladur. Sabor fuerte las de Picón (cómo debe ser), las de jamón más bien normales. En general está ración se fue del “ruedo” con “división de opiniones y silencio” del respetable.

croquetas_bar_cantabria

Para finalizar, la tabla de queso a modo de postre. Había varios tipos, desde el fresco con membrillo, pasando por el curado y el picón. Ninguno de ellos pasará a la gloria del olimpo quesero. Tras probarlo, creemos que es una opción a no repetir. No te aporta nada a la cena.

Quesos_ bar_cantbria

El resultado final fue barato, pero acorde al nivel que probamos. Su cocina no es para echar cohetes precisamente y seguramente nosotros creemos que con un punto más de calidad de sus platos sería una opción excelente para cenar. De momento, no estará entre nuestras prioridades. Esperamos más en el futuro.

Dirección: Calle Río de la Pila, 10. Santander.

 Su google+

Cantidad: Abundante, su raciones dan para comer 5 o 6 personas.
Calidad: Aprobado raspado
Presentación: Decente, si. Apetitosa, no.
Servicio: Muy bien. Nos buscaron mesa y estuvieron pendientes. 
Precio: 14 €/persona. Asequible para todos los bolsillos.