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Declaración institucional: alto al fuego de la Feria de Día

La banda desorganizada de acción crítica gastronómica El Perolo quiere expresar través de este comunicado su voluntad de llegar a un acuerdo con las fuerzas vivas de la ciudad (y no nos referimos con vivas a algunos pinchos que llevan más de media semana en la vitrina) y superar este periodo de enfrentamiento entre los hosteleros y sus clientes durante este periodo del año.

Nuestra organización ha constatado un rebrote de la violencia culinaria este año, aunque en precedentes ya habíamos visto como los ataques masivos en forma de mini hamburguesas – molotov, pinchos morunos con ansias yihaidistas, o rulos de queso de cabra con función destructora en el estomago, habían aumentado considerablemente. Pero lo de este año ha sido una ataque masivo generalizado, en el que nos hemos visto desbordados por la cutrez, el mal gusto y la desgana de ofrecer algo más en las casetas que no fuese el ambiente y el echarse a la calle aprovechando el buen tiempo.

Por ello, queremos expresar que este 2016 la facción ya no dura, si no granítica (por la argamasa de sus tortillas) ha ganado la lucha y no hay ni una sola caseta que se salve. No merece la pena individualizar las opiniones, porque la unanimidad es total, como lo fue pedir que bajasen los precios del alquiler.

Creemos que hay que abrir un proceso de negociación para que cese estos ataques año tras año. La Feria de Día o cambia o seguirán sin salir las cuentas.  Por mucho que se mantenga el precio no se puede dar cualquier cosa. Igual es necesario hacer un proceso selectivo con una exigencia más alta, o parar un año para reflexionar sobre aquello que se ha hecho mal. En estos días hemos visto alternativas en bares mucho mejores y por un precio si no similar, poco más caro. También hay que decir que tampoco ayuda que la cerveza sea la más insípida de las que hemos probado, el vino se sirva a una temperatura infame y que el servicio este más perdido que el alcalde cazando Pokemon en El Puntal mientras presume de brazos.

Tampoco vamos a pedir un boicot, porque a nosotros también nos pierden las ganas de salir y compadrear como el respetable, pero precisamente por ello creemos que hay que pedir más, que somos los que gastamos los cuartos en ello.

P.S.: Al contrario queremos expresar nuestro reconocimiento a las peñas por sus comidas populares, mucho más ricas y abundantes que sus compañeros “caseteros”. Más fiesta, más comida, y mejor organizados.

Guía inútil de la gastronomía mexicana

Nuevamente, sin atisbo alguno de vergüenza, El Perolo se complace en presentar otra colaboración de lujo: la guía más incorrecta sobre auténticos restaurantes mexicanos. Les dejamos con los gambeteos hechos prosa, el rigor calvinista en la puntuación, la elegancia sintáctica y las afiladas observaciones del Moltisanti de los columnistas de acá. Con ustedes, Galindo Berana.

Galindo Berana y dos cuates en busca de una buena tortilla
Galindo Berana y dos cuates en busca de una buena tortilla

Pepe Carvalho bebe para recordar y come para olvidar, pero claro, Carvalho siempre tiene cerca a Biscúter, personaje arquetípico, referente de una Barcelona que fue Marsella, Palermo y Génova y que en su afán por encontrar la modernez se convirtió en un ser inerte. Ojalá un Biscúter cocinando en todos los restaurantes temáticos del mundo. Crepes de manos de cerdo con alioli, bocadillos de pan con tomate con pescado frito frío y pimientos verdes, berenjenas a la crema de gambas, caracoles a la borgoñesa, bacalao con roquefort, patatas con chistorra, Singapur Slings… Carvalho, además, quemaba libros a cascoporro, quizás porque no conoció algunos restaurantes mexicanos que se multiplican por el mundo; de haberlos visitado quién sabe si estos hubieran terminado entre llamas. He aquí la guía para no convertir en cenizas a esta gastronomía Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

1.- Pregunta al dueño, o al maitre en ausencia del primero, por Ramón Ramírez. Fue el Pirlo azteca, la mano que mecía la cuna del fútbol mexicano. Si no lo conocen, mal rollo; empieza a sospechar.

2.- En los restaurantes mexicanos no hay chupitos. Se llaman caballitos y no son precisamente los de Farolas. Si alguien te ofrece un chupito de tequila, busca la comisaría más cercana; puede que en lugar de estar en un restaurante mexicano estés en un garito de la calle San Luis. Por cierto, el tequila se pide derecho y el Sauza no es tequila, es disolvente. Observa que dispongan de diferentes tipos: añejo, cristalino, blanco, reposado… El tequila es a México como la crispación al Racing. Si no existe, no es real. Si además la botella tiene un sombrero en el tapón o un poncho colgando del cuello de la botella huye, estás en serio peligro.

3.- Busca una Virgen de Guadalupe. Puede estar en un cuadro, una figura en la pared, una camiseta o un colgante. Si no hay una Virgen de Guadalupe en el local puede que estés en Guatemala. O mucho peor: en Valladolid.

4.- Si en la carta encuentras la palabra fajita no estás en México. Estás en la pinche Arizona, la pinche Texas o el pinche Nuevo México; bueno, quizás en Monterrey o Chihuahua, que es casi lo mismo. El tex-mex es a la comida mexicana como una tortilla de patatas en Ulan Bator para la gastronomía española.

5.- En un restaurante mexicano te sientas y te sirven salsas, normalmente tres: una roja, una verde y una muy picosa (si a De Gaulle se le complicaba gobernar Francia por la cantidad de quesos, que vaya a México a contar chiles). Además, también ponen limones verdes sobre la mesa. Si eres de los que le pone ese puto cítrico del demonio a las rabas quizás estés buscando limas, que son los amarillos. Pon a prueba al mesero (en México no hay camareros, sino meseros y se les llama jóvenes aunque tengan 147 años). Si no entiende la diferencia es un impostor.

6.- LAS SALSAS SON GRATIS.

7.- Las tortillas: han de ser de maíz o harina. Las de maíz son más pequeñas y con mucho más sabor. Ambas se sirven en tortilleras, envueltas en un trapo de tela y tapadas para que conserven el calor. Nunca se agarra la tortilla de arriba; es una falta de respeto, ya que es la encargada de mantener la temperatura del resto.

8.- LAS TORTILLAS SON GRATIS.

9.- Todo lo que va envuelto en una tortilla es un taco; así de claro. Un Volkswagen envuelto en una tortilla es un taco. Íñigo de la Serna envuelto en una tortilla es un taco; guapo y atractivo, pero un taco. Si pides tacos y no hay tortillas puede que eso sea México Jatetxea y estés en Lekeitio.

10.- Las carnitas no son filete de ternera troceado, ni carrilleras, ni magro con tomate ni hostias. Si pides carnitas y no te ofrecen de cueritos, costilla, maciza, machitos, lengua, chamorro, pierna… Pregúntale por Cuauhtémoc Blanco, quizá el dueño piense que es un mariachi y no un jugador de fútbol.

11.- Hay vida más allá de la Corona, pero si el mesero habla de ella como Coronita tuitéalo por impresentable. Indio, Tecate, Victoria, Pacífico, Carta Blanca, León, Bohemia clara, Bohemia Oscura, Dos Equis lager, Dos Equis ámbar, Montejo, Modelo Especial, Negra Modelo, Minerva, Sol, Colimita, Páramo, Tempus… En México la cerveza es como la corrupción, hay casi una marca por metro cuadrado.

12.- La cochinita pibil y los tacos al pastor SIEMPRE definen la calidad de un restaurante mexicano.

Y ahora disfruten de la pitanza. Si se enchilan, beban cerveza o coman chicharrón. Si al día siguiente sienten calor en esa parte del cuerpo que Kim Kardashian ha convertido en icono global, es que todo ha ido bien. Ya saben: México, tan lejos de dios, tan cerca de Estados Unidos (y del baño).

Fuente: Aion.mx
Peroleros enfurecidos. Fuente: Aion.mx

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