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El Chumarru: Lo bueno de la comida del pueblo en la ciudad.

Durante estas vacaciones de Semana Santa queríamos hacer una recopilación de sitios más que conocidos por los que les gusta comer bien en nuestra región, pero ante el desembarco de turistas, segundos residentes y espectadores hechizados por haber visto “Altamira”, optamos por no movernos de la capital. Los atascos y retenciones de momento no es el hábitat de nuestra región, salvo que pongan la autovía a 80 km/hora y corten un carril.

Por ello, y recordando un comentario de nuestro lector “Obenque flojo” en el post del “Fuente Dé” decidimos meternos un cocido por pecho y espalda en “El Chumarru”. Un bar que se encuentra muy cerca de la plaza de Tetuán, allí donde se hacen encierros para que el MUPAC se quede.  Todo muy revolucionario. O STV, como lo queraís ver.

En “El Chumarru” llevan años realizando los mismos platos, base de su éxito y nosotros tampoco íbamos a pedir nada que no se saliese de lo cotidiano. Fuimos un viernes, por ello tocaba cocido montañes. Si desean probar el cocido lebaniego, igual de bueno, sabemos que los hacen los martes y los sábados. Aquí no se sirve individualmente, sino que se rellena un perolo de barro y a repartir. Con la cacilla, en plan tropas en fila con el plato preparado,  nos fuimos sirviendo cada uno el cocido, lleno de elaborados del “chon”, cómo su morcilla, chorizo y tocino. El plato que probamos y repetimos tenía la categoría de “Esto está de muerte, abuela”. La alubia, de tamaño normal, ni demasiado hecha, algo mantecosa, un caldo ligero pero lleno de berza, y unos sacramentos que eran para hacer la bendición “urbi et orbi” sobre el primer plato.

Chumarru_cocido_montanes

Algunos pensarían que aquí acabaríamos, pero no, porque un perolero no se rinde tan fácilmente. De segundo vino la especialidad de la casa. Si, porque no lo encontrarán en otro sitio y además es el que da nombre al bar: los chumarrus. Son filetes de lomo de cerdo sin adobar fritos con patatas fritas. Delicioso pecado porcino. Si esto lo hubiesen inventado en territorio yankee tendríamos a nuestros vástagos hoy en día comiendo “Mc chumarrus” en el happy meal. La patata frita, de corte irregular y crujiente. Además otro perolero pidió la alternativa de las albondigas guisadas. Excelente la bola de carne, con salsa en gran cantidad, para que agotes el pan de pueblo que te traen al inicio de la comida. Una torta digna de admirar por el comando “panarra” para que verifiquen su nivel de esponjosidad.

Chumarru_chumarrus

Chumarru_albondigas

Por último para terminar el ritual de paso en “El Chumarru” de postre hay que pedir la cuña de queso picón, bajado desde Picos de Europa. Uf, que bueno. Una delicia prohibida, cremosa, untable hasta el infinito en el pan, sin ser muy agresivo para los que no les encante las variedades del queso. Imprescindible en Santander no pasar por allí sin probarlo.

Chumarru_queso_picon

No vimos ni el teleférico, ni bajamos al mercadillo de Potes o hicimos el jubileo a Santo Toribio, pero no creo que los visitantes a Liébana hayan comido mucho mejor que nosotros. “El Chumarru” es una opción barata, contundente y deliciosa para probar la gastronomía regional sin tener que hacer malabarismos en internet para buscar sitios donde se coman bien.

Os dejamos su Facebook.

Dirección: Calle de la Montañesa, 39004 Santander, Cantabria

Cantidad: Sin querer acabas repitiendo plato. Inmenso.
Calidad: cocina de abuela.
Presentación: La justa para no asustarte.
Servicio: Muy bien. Fuimos tratados como marqueses.
Precio: 10 euros con café, vino y postre en el menú del día. Irrebatible.

 

 

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La Nueva Torruca, un baluarte en Quijas*

Hacía ya tiempo que teníamos entre nuestra lista de visitas pendientes, más larga que la de partidos de izquierdas que irán a las próximas elecciones,  la visita a La Nueva Torruca, un restaurante del que siempre habíamos recibido buenas referencias.

Para la visita nos decidimos a probar el menú del día que constaba de 5 platos* y postre algo excepcional que debemos agradecer a uno de los comensales que nos acompañaba. Un menú casi tan largo como la “lista Falciani”, pero de mejor trago para nosotros que para los protagonistas de dicha lista.

El primer plato que nos llego a la mesa fue una cecina aliñada, acompañada de foie, tomate natural y aderezada con una salsa de membrillo. El conjunto del plato fue muy bueno. Una cecina sabrosa que combinaba muy bien con el foie y a la que la salsa de membrillo la aportaba un punto de dulzor que le daba un plus al plato. El único defectillo del plato fue que el tomate que acompañaba a la cecina estaba un pelin frío.

Cecina con foie

El segundo plato que llego a la mesa fueron unas alubias blancas con fondo de caza. Unas alubias en su punto, de textura suave y muy gustosas. El fondo de caza las proporcionaba un gran sabor pero no excesivamente fuerte, un defecto que se suele dar mucho en este tipo de platos. En nuestra opinión el mejor plato del menú.

Alubias con fondo de caza
Alubias con fondo de caza

En tercer lugar llegó un arroz con alcachofas y codorniz. El arroz estaba en su punto con unas alcachofas tiernas, pero algo escaso de sabor. El plato estando bien resulto algo insípido.

Arroz con alcachofas y codorniz
Arroz con alcachofas y codorniz

En cuarto lugar nos presentaron una berenjena asada con lechazo y salsa romesco. El plato en su conjunto estaba rico, quizás un poquito salado. La berenjena estaba demasiado al dente, aunque he de reconocer que a mi me gusta así y el lechazo bien cocinado se deshacía en la boca.

alcachofa_lechazo_nueva_torruca

Como cierre antes de los postres “degustamos” un lomo de jabato con mostaza. La carne estaba en su punto, sabroso que no fuerte, y con ese puntito que le da la mostaza.

Jabalí con mostaza
Jabalí con mostaza

Como todavía nos quedaba algún huequillo que rellenar nos trajeron de postre manzana con maracuya y helado de yogurt. La combinación de la manzana y el maracuya resultó excelente, incluso podría suprimirse el helado y el postre tendría el mismo resultado. Un postre fresco ideal para cerrar un menú muy consistente.

manzana_helado_yogurt_Torruca

La Nueva Torruca no decepciona, un menú copioso y sabroso, con una relación calidad precio muy alta. Un restaurante al que sin  duda volveremos…. NO PROBAMOS SUS CROQUETAS!!

*El menú del día es de 3 platos + postre.

* La nueva Torruca ya no está en Quijas, ahora está en Santander y se llama Anna. Actualizamos que no queremos que os presenteís en Quijas y os lleveís un disgusto.

Su web y su FB

Dirección: Barrio Alto Nº31, Quijas

Cantidad: satisface a estómagos grandes
Calidad: así da gusto ir de menú
Presentación: cuidada y acorde a cada plato
Servicio: Atento y eficiente.
Precio: 18€, precio cerrado con vino y café

La Compañía, nos quedamos helados

El menú del día es un gran recurso para esas jornadas de trabajo que se alargan más que una película en Antena 3.

La semana pasada tuvimos una de esas, y ante la imposibilidad de comer en casa, nos decidimos por ir a comer un menú del día en La Compañía, restaurante que habíamos visitado con anterioridad y que nunca nos había defraudado.

El menú te da la posibilidad de elegir entre 4 primeros, 4 segundos y dos postres. Para primer plato los dos peroleros presentes en esta ocasión elegimos el sushi, sabiendo que el local es de los mismos propietarios que el Kokoro.

A la mesa nos llego un plato generoso de sushi en varios formatos; makis y niguiris principalmente.

sushi-la-compañia

Un plato muy apetecible hasta que lo probamos y se convirtió en pesadilla, casi como cuando tras una noche de juerga al levantarte la princesa con la que te habías ido a casa se convierte en un auténtico orco. El arroz estaba duro y frío como recién sacado de la nevera, algo imperdonable en el sushi, lo que impedía apreciar cualquier matiz del pescado. La sensación de los dos peroleros es que ese sushi llevaba hecho más tiempo que el “inmediato” de la entrada en prisión de la Pantoja.

Tras este patinazo inicial llegaron los segundos; huevos con chorizo y chicharro al horno.

huevos-chorizo-la-comapñaia

Los huevos con chorizo son un clásico con el que es muy difícil equivocarse, como querer ver buen cine y poner una peli de Michael Bay… Un plato sencillo pero que en este caso estaba casi perfecto. Dos huevos bien fritos que permitían untar las patatas en la yema a gusto. Unas patatas crujientes y en su punto de sal y un chorizo que contaba con un punto de picante que le daba potencia al plato.

Del chicharro podemos decir que se quedaba en un cinco raspadito, y es que cuando un plato sabe básicamente a vinagre a uno le entran dudas, ¿estamos escondiendo algo?. En el haber del cocinero pongamos que no había ni una espina y no tendremos en cuenta que por dentro hubiéramos preferido que estuviera más hecho (es cuestión de gustos).  “El verde” de acompañamiento, que también sabía a vinagre, no nos ofreció mayor comentario.

chicharro-la-compañia

Para el postre nos decidimos por probar la cuajada y la tarta de mandarina.

cuajada-la-compañia

La cuajada correcta. Esperábamos una cuajada y nos sirvieron una cuajada con una cucharada de miel haciendo de “topping”.

La tarta de mandarina resulta difícil de explicar, casi tanto como que alguien siga viendo la Sexta Noche. Un bizcocho que se asemejaba a un sobao. El bizcocho estaba cubierto con azúcar glas y al medio llevaba una especie de crema que se supone debía ser una mermelada de mandarina. El sabor a mandarina era más bien una esencia, tan propia de estas fechas, que dejaba un gusto en el paladar que definiremos como de mandarina por que así se llamaba el postre.

tarta-mandarina-la-compañia

Si por está visita tuviésemos que decidir si volver ya os decimos que lo dudamos pero de otras visitas hemos salido bastante satisfechos así que esperamos que solo haya sido un mal día en la cocina.

Aquí os dejamos su web,  facebook e instagram.

Dirección: Ataulfo Argenta, 49. Santander

Cantidad: raciones generosas para un menú del día.
Calidad: Pasa el corte por los huevos
Presentación: Bien. Aunque el detalle del sobre de wasabi como que no.
Servicio: Simpático y amable. 
Precio: 13 € por persona

Aquí te pillo, aquí te como en La Cátedra

Día de entre semana, poco tiempo para comer, hambre mucha… Sin duda es un panorama crítico para un perolista, ya que aquí somos de acomodar las posaderas y disfrutar sin prisa pero sin pausa de las viandas que se crucen en nuestro camino.

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Sin embargo cuando no es así, cuando el hambre y el tiempo aprietan toca tomar decisiones rápidas y acertadas. Una buena solución es acercarse a La Cátedra, en la calle Del Medio, 5 de Santander.

Nos sorprendió de todas formas que no ofrecieran menú. A cambio plato del día… unos espaguetis a la boloñesa. Cuando todo parecía perdido vino a nuestra mente una visita en el año 2013 A.P. (Antes del Perolo) en la que disfrutamos de un buen entrecot. Y eso hicimos, fiarlo todo a la carne.

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Plato único. Entrecot al punto y entrecot poco hecho. Acompañamiento de patatas fritas, una salsa picante que identificamos con el mojo picón (muy picón) y ensalada.

La realidad es que la carne al punto estaba un pelín seca, aunque sabrosa, sin nervios y una grasa aceptable. Acertó más el perolista que optó por la carne poco hecha, con todo lo bueno de su acompañante y encima más jugosa.

En cuanto a las patatas, de diez. No eran congeladas, con el punto de fritura ideal, crujientes, sabrosas e irregulares, cortadas minutos antes por la cocinera. Así sí.

La ensalada no era nada del otro mundo. Unos “matojos” de esos que venden en bolsas a un euro en el Mercadona.

El supuesto (porque no lo sabemos) mojo picón estaba un pelín agrio para nuestro gusto. Aceptable.

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Acompañamos la comida con una copa de Ribera del Duero (La Planta). Correcto.

A la hora de pagar, también tomamos café, la “broma” se fue a doce euros y medio. Correcto también.

 Dirección: Calle del Medio, 5; Santander

Cantidad: Suficiente.
Calidad: Bien.
Servicio: Eficiente y agradable.
Precio: Entrecot, pan, copa de vino y café 12,50 € -  Correcto.