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Picoteo en Le Bistró

Hay veces que por más vuelta que le das resulta difícil buscar  locales en Santander donde  ir a comer de picoteo y más si hay niños en el grupo. Uno de esos día y después de muchas consultas decidimos  acercarnos a Le Bistró,  un restaurante situado  en la C/ Bonifaz  en el local que  los más viejunos recordarán como el Ítaca.

Le Bistró   (preferimos  poneros un enlace  a  la wikipedia  que copiarlo aquí directamente y haceros creer   que sabemos mucho) es un local de esa tendencia actual de decoración sencilla con toque retro-rural que  el hipsterismo ha puesto tan de moda.  Su carta es sencilla y cuenta con variedad de raciones para picotear que es a lo que íbamos.

Empezamos el picoteo con una ensalada de tomate. El inicio no fue muy prometedor… el tómate estaba frío y  el aliño apenas le sacaba sabor.

ensalada_tomate-bistro

La tarde empezó a mejorar con la llegada de las rabas, que sin ser excelsas, estaban bastante bien, correctas de fritura. Para  talibanes del cantabrísmo señalar que se sirven acompañadas de  una mahonesa suave.

rabas_bistro

Con las alitas de pollo volvimos a dar un paso atrás, esto ya empezaba a parecer la canción de Ricky Martin,  secas y con una salsa barbacoa con menos gracia   que Pablo Motos.

alitas-bistro

La siguiente ración que llego a la mesa fueron unas croquetas de bacalao y chorizo con el mismo problema generalizado de lo que llevábamos probado, una preocupante falta de sabor, y en este caso, una sospechosa similitud a las de  Silvia Cocinitas (extendida broma tuitera).

croquetas_bistro

Pero como si del R. Madrid se tratase llego la remontada en el último minuto y esta vez no fue de penalty. Los huevos fritos con morcilla y patatas  levantaron claramente  la comida, alguno dirá bueno un plato sencillito  pero como se demuestra a diario este axioma no se cumple en todos los sitios. Un plato que se resuelve  con un principio básico, si la materia prima es buena  el plato tiene que salir bueno.
huevos_morcilla

Nuestro paso por Le Bistró  nos deja una conclusión clara, si buscas un sitio para comer huevos fritos en el centro de Santander, Le Bistró es una buena  opción y más teniendo en cuenta que es un plato que escasea en las cartas de los restaurantes de la zona.

Os dejamos su FB por si queréis echar un ojo.

Dirección: C/ Bonifaz nº 5, Santander.

Cantidad: las raciones son de un tamaño decente.
Calidad: altibajos.
Presentación: bien, de nueva tendencia hipster.
Servicio: bueno.
Precio: el picoteo sobre 16€ por persona.

Bar Cuesta o las tres B: bueno, bonito y barato

Hace unas fechas pasamos por uno de los restaurantes de más éxito de la actualidad en Cantabria, el Bar Cuesta. En este caso, el éxito no se mide por estrellas michelin ni tonterías de esas; lo marca un local lleno todos los días, en el que sin reserva previa es prácticamente imposible comer.  Su secreto: comida de toda la vida a precios de los de antes.

El Bar Cuesta es una casona de estilo montañés que se encuentra en Cerrazo, muy cerca de Torrelavega, y que cuenta con una zona de terraza con bolera. Su carta es la de cualquier restaurante tradicional de Cantabria: platos de cuchara, carnes, pescados y mucha variedad para picar.

Al ser nuestra primera visita, decidimos pedir un poco de todo para así poder hacernos una idea más aproximada de lo que el Bar Cuesta ofrece. Así que para empezar, como no puede ser de otra manera en este blog, llegaron unas croquetas de carne.

croquetas_Bar_Cuesta

La ración fue generosa. Catorce croquetas, bien fritas, sin exceso de aceite y, aunque la bechamel no era todo lo cremosa que nos gusta a los que escribimos en este blog, sabrosas y más que aceptables.

Posteriormente, llegaron casi a la vez una ración de rabas y otra de albóndigas.

rabas_bar_cuesta

Aquí se produjo el pinchazo de la tarde. Las rabas, que tenían un aspecto inmejorable, estaban sosas, más sosas que Ana Mato,  y quedaba claro que en la cocina lo más cercano que habían estado de la sal era como la Real Sociedad de ganar la Champions de este año. Pero para contrarrestar esta decepción estaban las albóndigas, o mejor dicho, albondigones.

albondigas_Bar_cuesta

Esta fue la ración que a primera vista podía parecer más pequeña, pero el tamaño de cada unidad, y la abundante y estupenda salsa en la que no paramos de hacer barquitos, lo convirtieron en un plato contundente.

Para los segundos pedimos variedad: huevos fritos con patatas, chuletillas y cocido montañés. Del cocido, del que no tenemos fotos, sólo diremos que se sirve en perolo individual (podrían comer dos) y que estaba elaborado con alubia pequeña pero muy suave y con sabor.

huevos_fritos_bra_cuesta

Los huevos eran de granja, y la yema, tal como tiene que estar para los que nos gusta untar las patatas en su interior.  Las patatas caseras y abundantes, aunque las hemos comido mejores.

chuletillas_Bar_cuesta

Por último atacamos las chuletillas. Las chuletillas eran de  carne jugosa y de mucho sabor,  aunque sí que echamos en falta que estuviesen un poquito más pasadas. La decoración del plato muy de semana santa con ese capuchon de pimiento de lata prescindible a todas luces.

La valoración general fue bastante buena. Una comida más que aceptable y a unos precios que ya no se encuentran ni en la España más profunda.

Dirección: Barrio de Cerrazo, 2B; Cerrazo

Cantidad: se recomienda prudencia a la hora de pedir para no salir como una boa constrictor.
Calidad: buena y más si sopesamos lo pagado.
Presentación: de combate. En esa cocina no hay tiempo que perder. 
Servicio: muy rápido. En Ferrari los envidian.
Precio: chollo. Huevos con patatas 3 €. Carnes y pescados 11 € + IVA