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Nobrac, sí o sí

De un tiempo a esta parte vienen abriéndose en Santander locales de lo más interesante: la crujiente, una de las mejores panaderías de la ciudad, el Santa&Co, un cafetería tan interesante como decepcionante, o el Nobrac una hamburgueseria soulfood de reciente apertura en el Río de la pila.

Del Nobrac habíamos oído mucho y todo bueno así que no nos quedaba más remedio que acercarnos a probarlo.

Nada más entrar te sorprende la decoración muy malasañera, tirando a hipster pero divertida y agradable.

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Decoración del Nobrac

Al sentarte en la mesa lo primero que te encuentras es la carta y un papel en el que marcar tu pedido. La carta no es muy amplia pero en nuestra opinión muy completa. Hamburguesas de todo tipo: carnivoras, para vegetarianos o de atún, ensaladas, diversas variantes de patatas fritas y demás platos de comida rápida.

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Carta del Nobrac

Para nuestra primera visita nos decantamos por probar un poco de todo, así que nos decidimos por una hamburguesa Nobrac, una cuzco, la de 200 gr. C,ómo acompañamiento unas patatas fritas con ketchup y mostaza. No era cuestión de quedarse con hambre.

Lo que llama la atención de las hamburgueas es la calidad del producto que se ve ya en la cuidada selección de panes diferentes que tiene cada una.

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Hamburguesa de 200 gr

La hamburguesa de 200 gr es la elección perfecta para los que somos más comilones. Una estupenda pieza de carne de 200 gr en un punto, para mi perfecto, acompañada de tomate, queso y espinacas. Una de las mejores hamburguesas que he comido en Santander, sino la mejor.

La Nobrac nos gusto mucho. De tamaño más pequeño viene con queso de cabra, mermelada de tomate y pimientos, y brotes germinados. El resultado es el mismo, otra excelente hamburguesa de sabor intenso que mezcla lo salado con lo dulce.

En cuanto a la Cuzco destaca por ir con guacamole y su toque picante. Otra estupenda hamburguesa que no te decepcionará.

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Patatas fritas

Las patatas también merecen una mención por su calidad. Nos encontramos con unas patatas caseras de verdad, un producto tan difícil de encontrar en la hostelería cántabra como un político honrado. Las salsas, que son caseras, hay que pedirlas aparte y nosotros nos decantamos por un combo clásico de ketchup, muy bueno y mostaza, para nuestro gusto poco potente.

No pedimos postre por  lo que lo único que os podemos contar es que circulaban por el local una tarta de chocolate y otra de zanahoria con muy buena pinta.

Para despedirnos haremos mención especial al excelente servicio. Gente simpática, atenta, dispuesta a orientar y siempre con una sonrisa.

En definitiva una gran experiencia que repetiremos lo antes posible.

Dirección: Travesía de Río de la Pila, 3; Santander

Cantidad: Si eres comilón tu hamburguesa es la de 200 gr.
Calidad: Buenísimo todo y más a ese precio.
Presentación: muy cuqui.
Servicio: gente muy maja.
Precio: Calcula entre 10 y 12€ por persona.

Taberna Bambara: Caos africano

De forma aleatoria y extraordinaria buscamos un bar por la zona de San Román -Santander- en el que los comensales pudiesen tanto cenar, picar alguna ración o sólo tomar una bebida. Por ello, nos decidimos por la “Taberna Bambara”, un bar con una mezcla decorativa entre la mansión de Flavio Briatore en África y un bar de Cork o Galway.  Si alguno de nuestros lectores tiene intención de ir les indicamos cómo llegar pasando estas 4 zonas:

-El cementerio municipal

-El camping abandonado

-El campo de Baseball

-Llegar al santuario en la isla de la Virgen del Mar

(Son indicaciones reales, no las pantallas del” Super Mario Bros”)

Aunque en un principio rápidamente nos habilitaron una mesa para 6 comensales, parece ser que se les acabó la gasolina. En primer lugar, en un sitio con “media entrada” el camarero no llevaba muy bien lo de tomar nota. Tal es así que tuvimos que explicarle 2 veces las bebidas que queríamos. A continuación,  se olvidó de nuestra comanda (no muy complicada ya que la carta se basa en raciones y comida rápida), llegando al punto de apuntarlo en una servilleta y llevárselo a la barra (habíamos detectado que sería lo más rápido para evitar quedarnos a desayunar allí) para agilizar que nos sirviesen.

En primer lugar, catamos una ración de patatas con dos salsas: alioli y brava. Las patatas, ligeramente pasadas de fritura, eran buenos trozos y de la ración podían picar 3 o 4 personas. Las salsas eran abundantes, no muy picantes  ni molestas al paladar para quien no le gusten los sabores muy fuertes. Eso sí, ni un tenedor para poder pinchar, no sea que los gastemos del uso.

Patatas con salsas: Gochismo
Patatas con salsas: Gochismo

El plato fuerte fue una hamburguesa “Nº 3” que es cómo el “Channel Nº 5”: te echas unas pocas gotas (en la garganta) y ya puedes dormir feliz. Contundencia absoluta: lleva tomate, lechuga, queso, huevo y bacon, además de buena carne hecha al punto y con un pan artesano, que debido al calor o a que los ingredientes excedían su tamaño, se desmigó en un plis-plas. Si vas con hambre, te va a saber a gloria, pero cuidado al comerla, ya que aunque no se le añadió ninguna salsa (porque tampoco nos trajeron los botes de ketchup y mostaza) te puedes manchar más que en la “Tomatina”. Claro, cómo tampoco nos trajeron servilletas en condiciones, agotamos los dispensadores de las de “papel de fumar”. Resultado  final: hamburguesa en el estomago, comensal lleno y la mesa llena de bolitas de papel.

Hamburguesa para carnivoros
Hamburguesa para carnívoros

Si no nos trajeron ni cubiertos, ni botes con las salsas, ni servilletas, ¿Nos traerían la cuenta? Pues tampoco, ya que el camarero andaba todavía con la resaca de Nochevieja, incluyendo que aún tuvimos que repetirle qué bebimos. Aún así, nos apuntó una bebida de más. Qué figura.  Obviando eso, el precio es normal. Para haceros una idea, la hamburguesa más media pinta de cerveza rubia son 5,75 €

Por ello, nuestro juicio no puede ser más dispar: Aunque la comida estaba buena (tampoco teníamos grandes pretensiones) y el lugar donde está situado puede dar mucho juego en verano,  necesita mejorar el servicio mucho para que decidamos embarcar de nuevo y volver a “este rincón de África”  que toda la vida fue el bar de la playa de la Virgen del Mar donde ibamos de pequeños a pedir “frigopies” y “colajets”  cuando salíamos de la playa.

Dirección: Avenida Virgen del Mar S/N; San Román de la Llanilla; 

Cantidad: Bien, no hace falta repetir.
Calidad: baja, comida de zafarrancho.
Presentación: Pasapalabra
Servicio: Necesitan "Espabilina"
Precio: Para no sufrir en la cuesta de Enero