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Bellasombra

Autor: @patricianuro

¿Sabes esos chicos que son guapos, majos y listos pero que no sabes por qué no te gustan, qué es que no te lo explicas? Pues algo así pasa con algunos locales en Santander. Que están bien situados, bien decorados, precios justos, pero que no hay manera de que triunfen, pongan lo que pongan.

Pero resulta que también hay un día en que el chico guapo, majo y listo acierta, toca la tecla adecuada y puummm, la cosa cambia completamente . Eso le pasa también a algunos locales, a pocos, a muy pocos, eso sí. Como, por ejemplo, le ha pasado al Bellasombra, antes Sala Yeyé y antes Tempo, enfrente del Máster, sobre el túnel de Tetuán.

La localización es muy buena. Comidas en el centro con menús entre semana asequibles (mis referencias son muy buenas en este sentido pero veo imposible poder comprobarlo) y cenas en el centro con bares cerca para tomar un cacharro después.
El sitio por dentro bien. Son tiempos confusos y ya no distingo lo cuqui de lo elegante, lo sencillo de lo de Ikea, lo rústico de la melamina, pero bien.

Atención buena. Gente joven y agradable.
Fuimos cuatro hermosas mujeres y pedimos un poco de picar porque ya se sabe que nosotras siempre tenemos poco hambre y por eso pedimos varias veces que nos repongan el pan, ya se sabe.
Empecemos, pues: de entrante nos invitaron a una crema de queso y jamón.

crema_queso_jamon

¿Es necesario poner esto? Yo creo que no pero los tiempos mandan. Tampoco molesta, tampoco llena. En términos políticos esto sería un plato UPyD .

Seguimos con una ensalada templada de patata, aguacate, langostinos, paleta ibérica y frutos secos. Para mi gusto lo menos acertado. Sosita.

ensalada_jamon

Pero es que tenemos un problema gordo con el tema de las ensaladas. Cuando sólo había la mixta y la de la casa íbamos bien. Pero el mercado demanda ensaladas de muchas cosas y es un tema que cojea muchísimo en casi todos los restaurantes; se mezclan cosas sin criterio y, claro, pasa lo que pasa, que te esperas algo fresco, rico, original y rompedor y llega la decepción. Podría ser el plato Podemos de la noche.

Siguió una terrina de foie casera caramelizada con pera y tostaditas.

foie

Muy, muy rico. El foie en su temperatura perfecta, dos montañitas generosas para lo que se acostumbra y el pan de leche le da su puntito.

Llegaron los chipirones a la parrilla con crema de erizo y centollo.

chipirones

También ricos. Bien hechos, se notaba el sabor de la parrilla y en la salsa el sabor del erizo. Del centollo nada se supo, desaparecido, le pudo el sabor fuerte del erizo. Sería la parte VOX del plato.
Rissotto de verduritas con pato teriyaki para probar. Nos abalanzamos sobre él antes de que le hiciera la foto porque nosotras siempre tenemos poco hambre, nosotras con cenar un poco de fruta tenemos bastante. También muy rico. Textura de rissotto, verduritas bien cortadas y bien hechas y se notaba el sabor del pato también de fondo. No quedó ni un granito.

Antes de los postres nos trajeron un vinito dulce muy rico. Eso sobra menos que el entrante, mira tú. Eso sí que entra bien. Yo lo describiría como la parte IU de la noche porque soy súper objetiva yo, claro que sí.

vino_dulce

Antes de pasar a los postres tengo que decir que nos soprendió mucho, a bien, el pan. Porque el pan rico y normal es la clase media en los restaurantes; ha desaparecido. O tenemos una bandeja con 452 tipos de panecillos de cebada, de centeno, con pasas, de soja, etc o tenemos el pan congelado o el de los chinos que es que se te quitan las ganas de tener ganas.

pan

Sería algo así como el socialismo de Pablo Iglesias I, una cosa ya rarísima de encontrar.

Los postres. Los postres para compartir, por supuesto. Las señoras siempre compartimos los postres porque o bien estamos llenas o bien no somos capaces de comernos un postre solas. Ya sabéis.tarta_queso

Buenos, buenísimos. Una tarta de queso bien horneada, sin mermelada industrial de fresa que la ahogue y una tarta de la abuela de galletas y chocolate suave y hasta ligera. Vamos, lo de siempre pero es que no falla, para qué pedir otra cosas. Los platos PP y PSOE, claro.

El vino, un Postales Fin del Mundo argentino muy rico. ¡Vivan los vinos cuquis!
La cuenta, bien.

factura_bellasombra

Casi 20€ por persona. No nos quedamos con hambre, hubo vino y postres. Esto mismo hace 3 o 4 años sería impensable. Algo hemos ganado. Se puede ir tranquilamente.

Su web, y su facebook aunque lo de Internet no lo tienen muy atendido

Cantidad: Justo. En esto no soy yo muy perolera y la cantidad no me ciega.
Calidad: Bien. El foie por sí solo ya marca la calidad.
Servicio: Bien. Saben como tratar a señoras que beben vino.
Precio: ¿Votaron muchos o pocos en Cataluña? Pues un poco como los precios de los restaurantes, depende de lo que busques y de lo que tengas. A mí me pareció que justo.

Agua Salada, muchos claros y algún nubarrón

El Agua Salada es una de esas aperturas que se han producido en el verano santanderino y del que habíamos leído muy buenos comentarios. Con la perspectiva de una cena interesante, nos acercamos a la calle Santa Lucia.

El local, antigua “la Estrella” para jueguistas nostálgicos, está muy acogedor. Una decoración sencilla pero cuidada, pensado para cenas románticas, si no fuese por el poco espacio entre mesas que hay y el ruido, problema que achacamos a las dimensiones del restaurante.

Interior del Agua Salada

La carta es corta, pero tiene la virtud de provocar que te apetezcan todos los platos según la vas repasando. Cuenta con la posibilidad de pedir 1/2 raciones y hay varios platos fuera de carta que la camarera nos cantó con su precio correspondiente, algo muy poco habitual y que está muy bien, que los platos de fuera de carta los carga el diablo.

Nuesta atracción por la comida asíatica hizo que nos decantáramos por iniciar la cena con 1/2 ración de tartar de salmón salvaje y 1/2 de fideos Yaki Udon, descartando las croquetas por primera vez en muchos años.

Lo primero en llegar a la mesa, tras una espera un poco larga, fue el “Tartar de salmón salvaje”.  La presentación del plato es buena, decorado con unas esferificaciones de aceite de oliva y algas que dan aún más colorido al plato. De sabor está muy bien, aunque nosotros lo preferimos un poquito más potente. En lo referente al tamaño, la 1/2 ración cumple nuestro objetivo de probar el plato sin llenarnos, da aproximadamente para 4 barquitas.

tartar-de-salmon

El segundo plato en aparecer por nuestra mesa fue la 1/2 ración de fideos Yaki Udon. El yaki udon es un fideo grueso hecho con agua, harina y sal que se puede combinar de muchas maneras. En el Agua Salada se saltea con pollo, langostinos y verduras. Un plato muy sabroso que deberás pedir obligatoriamente si te gusta la comida asiática.

tallarines-udon

Para continuar, aparecieron por la mesa los chipirones rellenos, que traían consigo la primera nube, el arroz. Los chipirones en sí estaban muy sabrosos, el cilantro y la ralladura de naranja le daban un toque diferente. Pero el arroz, el arroz estaba más pasado que Bertin Osborne. Un fallo gordo en la parte más sencilla del plato.

chipirones_rellenos

Ya sólo quedaban los nuggets de pollo almendrado, que los habíamos pedido por la curiosidad que nos había despertado verlos en la carta de un local como este. Este fue el nubarrón de la noche. Los nuggets se convirtieron en unos tronchos de pollo con el empanado 0 crujiente. Es más, blando, secos por dentro y con dnada de sabor. La compota de manzana, o algo así decía la carta -ahora no recordamos-, quedaba enterrada sobre una selva vegetal que no aportaba absolutamente nada al plato. Una auténtica decepción y más si tu último recuerdo de unos nuggets son los del Nobrac.

nuggets_pollo

En lineas generales, la cena estuvo bien pero quedo empañada por ese ultimo plato que te hace levantarte de la mesa un pelín decepcionado. Aún así, el restaurante tiene cosas muy interesantes y seguro que volveremos a probar otros paltos. Si, ya sé que estáis pensando: tenemos que volver para probar ¡las croquetas!.

Dirección: Calle San Simón, nº 2 esquina Santa Lucia;  Santander

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Cantidad: normal, un perolero con hambre podría pensar que escasas.
Calidad: bien, lástima de los dos borrones ya comentados.
Presentación: de todo pero mejorable
Servicio: bien y atentos. El detalle de dar los precios de los platos fuera de carta muy bien.
Precio: 20€/persona. Hay que tener en cuenta que no pedimos vino ni postre, por lo que os podríais ir a unos 25€/persona