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Laury: A la parrilla sabe mejor

Hoy toca “etapón” en el blog. Asaltamos uno los “puertos” más míticos en la restauración local.  El restaurante “Laury” es uno de los locales más afamados y con solera en nuestra ciudad, y lleva el dorsal del número 1 en lo que a carnes y mariscos a la brasa. Así que no podíamos dejar perder la ocasión de ir. Además en caso de urgencia, siempre quedará Valdecilla a dos minutos.

La carta es reducida, muy poca variedad porque aquí se sólo se sirve lo que se da bien y es el motivo de que las mesas se llenen todos los días, incluso a final de mes. Decidimos pedir un par de entrantes a compartir como punto de avituallamiento y como nutriente principal un plato de carne que no se salta ni en cuaresma.

De primero,  almejas a la sartén (luego con la cuenta vendría el segundo sartenazo) en una ración de moluscos grande, con un sofrito acertado y una salsa buena. No hay mejor reconocimiento sobre este plato que decir que se agotó el pan para rebañar el plato.

laury_almejas

Además se solicitaron unas albóndigas de pescado. Aquí tuvimos pinchazo. “Pelotas” demasiado hechas, reblandecidas, y con una salsa de tomate sin ninguna dificultad. Prescindibles.

Albóndigas_laury

Llegamos al “Hors categorie”: chuletón de buey para compartir al punto. En la báscula dio un pesaje de 1,500 gramos, así que estaba en el peso perfecto: Don King hubiese montado un buen show cuando se empezó a arrancar la carne a hachazo limpio.

Laury_chuleton

La carne llegó a la mesa en el momento perfecto, al punto, sangrante y cortada excepcionalmente para poder comerla sin empezar a sacar el machete.  Además se acompañó con una bandeja de patatas fritas caseras y pimientos verdes.

Patatas_laury

Por último, tras el festín de la carne llegó el postre: una crema de limón que su único fin era como el del aguador en el pelotón: dar cobertura al estómago que estaba trabajando a pleno rendimiento, pero en otras condiciones no pasaba ni el fuera de horario.

Llegó la cuenta y aquí podemos entrar en un nuevo debate que duraría más que la última legislatura: el precio. Nuestra opinión es que para lo ofrecido la cuenta se disparó más allá de lo que consideramos que se ofreció. La calidad es buena, el servicio es aceptable, pero las albóndigas y el postre no valían lo que se pagó y sobre la carne nos pareció que estábamos comiendo un manjar que podríamos degustar en otros lugares a mejor precio.

Pero cómo lo cortés no quita lo valiente: este nivel de calidad/precio se mantiene durante más de 40 años y no por ello han dejado de recibir clientes. Así que igual algo tendrá el agua si la bendicen, y más si el botellín  te lo pasa el Dr. Ferrari.

Os dejamos su web y facebook.

Dirección: Avenida de Pedro San Martín, 4. Santander.

Cantidad: Más que suficiente.
Calidad: Irregular. No todo está al mismo nivel.
Presentación: No hay nada que te sorprenda.
Servicio: Bueno y honesto.
Precio: 50 euros por barba. Un lujo si no tenemos cash
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La Vinoteca: Pasión, gloria y resurrección del apetito.

En momentos en los que hay muchas suspicacias sobre las opiniones de usuarios en las redes sociales sobre los locales de hostelería, tanto las campañas organizadas para tirar abajo un negocio o alabándolo para darle mayor visibilidad y prestigio,  durante muchos meses hemos visto que en Santander hay un puesto que no cambia, el número 1. El primero de la tabla y a mucha distancia del resto es “La Vinoteca”, casi más que el Barça en la liga (o ya no tanto). Así que fuimos cómo los tripe…perdón periodistas del As o del Marca a buscar si había algún defecto o tendríamos que poner las 3 estrellas a la cena que íbamos a degustar.

Con un servicio exquisito y una decoración fina, pero no “cuqui” en exceso como foto de blog de moda, nos acogieron para poder degustar sus excelencias. Tomamos un par de entrantes para dar tiempo a que preparasen los platos principales. Para abrir boca pedimos gambas a la sal con su punto de mayonesa. Al llevar la gamba muy poca elaboración la materia prima debe ser de calidad. Y aquí lo es. La pieza es excepcional de tamaño y sabor. El acompañamiento de la rúcula y la mayonesa es perfecta. Para que luego digan que 3 no se pueden poner de acuerdo (excepto en el congreso de los diputados).

vinoteca_gambas

Como segundo entrante tomamos el carpaccio de redondo de buey. Un “outsider” de la carta. Lo que pudiese ser un plato más de la carta de entrantes se convirtió en un buenísimo ejemplo de cómo se ejecutan los platos en la cocina de “La Vinoteca”. Corte justo, carne fresca, con unas lascas de queso que parecían sacadas de algún bifaz del paleolítico superior expuesto en el museo de prehistoria (save the MUPAC Iñigo!). El ungüento por encima remataba esta obra.

vinoteca_carpaccio

Y una vez hechas las presentaciones, vamos a trinchar el plato principal. Cómo estábamos en plena cuaresma, pedimos lo que correspondía a nuestra condición pecadora: solomillo de buey. Y si tenemos que cumplir penitencia por tomar la delicia que nos sirvieron, os prometemos que haremos el jubileo (lebaniego, por supuesto)  de rodillas y marcha atrás. Se nos caen las lágrimas de emoción ante una carne poco hecha, sin nervios, tierna,  sin nada de sal marina que matase el plato, y de remate por encima foie semiderretido que remataba esta obra maestra. En conclusión y por seguir con los términos pecadores: Teta de novicia.

vinoteca_solomillo

En un alarde del perolero que les escribe nos tiramos a por el postre. En este blog tenemos especial predilección por la tarta de queso en sus múltiples variedades. Aquí era una versión horneada, que estaba buena, pero puede que fuese el punto más flojo de la cena sobre todo en relación a lo que habíamos comido antes y el precio de cada uno. Estamos viendo una tendencia generalizada de subir los precios de los postres.  Al final, acabarán quitandolos por la desidia del comensal, que visto que no son nada del otro mundo prefieren tomar un café o un licor para acabar la cena o la comida.

vinoteca_tarta_queso

Fin de la fiesta en “La Vinoteca”. Una fiesta que nos dejó una resaca muy buena, en la que no tuvimos que tirar de omeoprazol y en la que todavía nos acordamos de la calidad de los ingredientes, la originalidad de platos tradicionales, la ejecución impecable de la cocina y un trato diferencial con el cliente. Juramos ante el (¿Solemne?) lábaro que volveremos no muy tarde.

De momento su web  anda caída y su facebook no está actualizado.

Dirección:  Calle Vargas 33-35, Santander, España.

Cantidad: Suficiente. No son "cagarrutas" de plato cuadrado.
Calidad: Orgasmo.
Presentación: Moderna pero sin extravagancias.
Servicio: Te tratan mejor que tu abuela en navidad.
Precio: 42€/persona y no nos pareció caro. Imaginaos como estaba todo.

EL BARUCO: Edición especial “Hamburguesa Premium”

Actualización Abril 2016:  Por desgracia “El Baruco de San Martín” ha cerrado. Sus propietarios siguen ofreciendo sus platos en “El Cocinero”, a unos paso del anterior, muy cerca del Palacio de Festivales.

En esta web somos muy “fanérrimos” de conocer lo que pasa en la comunidad bloguera que hay alrededor nuestro, principalmente en Cantabria. Y no podía pasar desapercibido el blog de moda de “El Diario Montañes” llamado “Cantabria de Moda”. Es tan “chupiguay” que parece que te estás comiendo una tarta con fondant todo el rato.  Aparte de visitar comercios de ropa “fashion”,  buscar a la “it girl” local y hacer desfiles entre las pescaderías del Mercado de la Esperanza (el encantador perfume de los verdeles que llegan a puerto) sacaron un post sobre hamburguesas de moda.

Siento decirles si nos leen, que en “El Perolo” ya nos adelantamos y con gran éxito a esta tendencia: desde los locales más en alza cómo Musli o Nobrac hasta los más típicos cómo Casa Cabo. Aún así, nos dieron la idea para repetir (novedad en este blog) a uno de los bares seleccionados: El Baruco de San Martín, justo enfrente del Palacio de Festivales de Santander. La opción del menú especial de hamburguesa está disponible sólo los jueves, aunque el resto de la carta sigue disponible. En este enlace podréis comprobar nuestra opinión sobre el resto del menu.

Acudimos sin reserva, pero aun así el servicio nos buscó una mesa rápidamente para que pudiésemos cenar.  El gerente nos presentó toda la carta y además nos dio las recomendaciones de fuera de carta de una forma detallada, muy simpático y amable. Vamos, un “outsider” en la hostelería regional. Nosotros le preguntamos por la opción de la hamburguesa y rápidamente nos explicó en qué consistía:  Carne de buey del valle de Esla, acompañada de diversos ingredientes según elección del chef, acompañado de una ración de patatas panadera. Además dentro de la opción, una cerveza (tamaño media) de la marca local “La Grua” que además, cómo promoción, te invitan al segundo botellín si lo quieres tomar tras el plato.

En un plazo muy corto de tiempo nos sirvieron, ya que es sorprendente que para un local tan reducido dispongan de un número de camareros amplio (hoy en día se tiende a ahorrar en personal, provocando que esperes más en que te sirvan que en la cola de la cantina de la cárcel) incluyendo en primer lugar la cerveza. Es una cerveza artesanal, Pilsen para los críticos cerveceros (o rubia para los bebedores sin criterio) con un toque amargo, pero sin disgustar al bebedor medio, fresca y con poca burbuja. En definitiva, en un día caluroso puedes tomarte una caja de ellas sin ningún remordimiento. Además al presentarse en tamaño medio, puedes perfectamente acompañarla con la hamburguesa sin necesidad de pedir el segundo botellín que ofrece el local gratuitamente, aunque si deseas mantener tu barriga alejada de “six-packs” y tabletas varias, es obligatorio tomarte la segunda.

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Y llegamos al plato fuerte: La hamburguesa. Presentada con el pan típico de estos platos (lo siento “panarras”) que a la mitad de comerla se rompe, acompañada de tomate, lechuga, cebolla y bacon; además de incluir una salsa de kétchup, pero más suave, parecido a una agridulce más que a  una de tomate frito. Sólo podemos calificar de excelente y maravillosa la carne. Estaba jugosa, en su punto, con un nivel de picado medio, para que aprecies los tropezones de la carne y hecha a la plancha de forma homogénea por todas partes. Después de probarla estamos decididos a ir al valle del Esla y pillar un buey para comérnoslos a dentelladas. Y por este motivo también os podemos afirmar: muerte a la m… de la carne de Kobe.

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Para rematar unas de las mejores hamburguesas que hemos comido según unanimidad de los comensales, pedimos para rematar el postre. “Muerte por frutos rojos” se tenía que haber llamado, aunque el restaurante lo llamó “Consomé de fresas”. Básicamente es una compota con un helado de mango que está cómo para coger al cocinero, subirle a hombros y  dar la vuelta a ruedo. Delicioso, increíble, de vicio.

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Finalmente, llegó la “dolorosa” y tras un arduo debate entre los perolistas, consideramos que la cuenta está al nivel de lo que comimos. El menú hamburguesa + patatas + cerveza (2X1) son 14,50 €. El postre fueron 5 € más. Además cómo detalle se nos incluyó una coca-cola en vez de una cerveza sin coste alguno por petición de un comensal. Por tanto, por 20 € cenamos mucho mejor con un menú más básico que en muchos restaurantes de la región en el que con el mismo precio sales con el estomago (y la cartera) más vacíos.

Dirección: Avenida de la Reina Victoria, 39; Santander

Cantidad: No te quedas con ganas de repetir
Calidad: No recordamos una hamburguesa mejor.
Presentación: De lo mejor visto para servir "fast food"
Servicio: Saben muy bien atender al cliente
Precio: Pagas la calidad que obtienes. Nos parece justo.