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Tsunami en el Tatami

¿Qué es lo peor que te puede pasar en un restaurante?, ¿qué la comida sea mala, qué el servicio sea malo?… Pues todo esto se combina en el Tatami, un supuesto restaurante “japonés” situado en el Sardinero en el que hemos “disfrutado” una de las peores comidas que estos veteranos de Dunkerque recuerdan.

Ya sabemos que la comida japonesa de calidad, salvo casos excepcionales como el del Sumo, escasea tanto en Cantabria como la promoción del Año Jubilar. Aún así y con el recuerdo de una cena de hace unos años de la que salimos medianamente satisfechos decidimos volver al Tatami para saciar nuestras ansias de Sushi.

Ya instalados en nuestra mesa y tras revisar una carta más larga que el proceso de la Gurtel, decidimos pedir una tempura moriawase de verduras y langostinos, una fuente de sushi variado y unos fideos udon. Lo primero en llegar fue la tempura ( foto no disponible. No pensábamos hacer post hasta que la probamos). Su aspecto ya no auguraba nada bueno, pero fue probarla y se desató el tsunami. El rebozado era como comer arena directamente de la playa de Somo y la textura de las verduras era más gomosa que un chicle Cheiw. En pocas palabras, una auténtica mierda de plato.

El segundo plato en llegar fue el sushi…. con un aspecto que parecía recién sacado de las aguas de Fukushima, su sabor no era mucho mejor. Si le añadís salsa de soja a vuestras chanclas de playa y las dais un mordisco comprobaréis el sabor del sushi que nos sirvieron. La variedad del sushi también era impresionante, el salmón debía estar de oferta en congelados la Sirena. Y que decir del arroz, siendo lo mejor se podría haber usado para construir cualquiera de las infografias que el ministro pelazo nos dejó de archivo para su glorioso recuerdo.


Por último llegarón los fideos udon… Imaginando ya la catástrofe absoluta no resultaron ni tan decepcionantes. Bien de sabor aunque excesivamente grasientos, casi como el pelo de la Cospedal.


Ante tal derroche de sabor y calidad nos acochinamos en tablas y decidimos no arriesgarnos con el postre. Pedimos la cuenta y corrimos como corrupto perseguido por la justicia para no volver más.

PD: no podíamos despedir este post sin destacar la  amabilidad y simpatía… por mis coj… de la camarera que nos atendió.

Cantidad: como el verano en Cantabria

Calidad: solo decir que jamás volveremos

Presentación: ¿qué es eso?

Servicio: Un pitbull es más simpático

Precio: 25€ / persona

 

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Viva Rusia y su supuesta ensaladilla 

Hace unos días nuestro amigo @RubenGaldon nos mando un mensaje para pedirnos que aportásemos nuestros escasos conocimientos gastronómicos para un artículo que iba a escribir para El comidista. Inmediatamente se encenderón todas nuestra alarmas… íbamos a hablar sobre ensaladilla en el blog que más nos ha hecho reír jamás. Enseguida nuestro grupo de whatsup echó humo…¿cuál ponemos?, qué coño sabemos nosotros de ensaladilla rusa y demás lindezas iban apareciendo en las pantallas. Definitivamente consensuamos un texto, ríanse ustedes de unas primarias, y ese texto es el que os reproducimos a continuación:

¿Hay buena ensaladilla rusa en Cantabria? En general no es un plato que se trate con cariño. Más bien, depende de la inspiración del cocinero. A veces encuentras buenas ensaladillas para refrescarte en verano y en otras te comes unos “desastres” peores que un recital mano a mano de Revilla con Bustamante. Además, tenemos la periñaca, ensalada fría con base de patata pero sin mayonesa que resiste la invasión rusa.

¿Dónde están las mejores que hayáis probado últimamente?
En Santander hemos probado las mejores en “la bodega del riojano” (con anchoas y guindillas) “el muelle del barrio pesquero” (con langostinos), aunque no son las versiones más tradicionales. También nos han gustado la de “el machi” y, fuera de la capital, en Pedreña, la del asador “La Trainera”.

¿Algún ingrediente que se eche normalmente en Cantabria y que no sea habitual? Usamos un producto que es bastante difícil de encontrar y nada típico de aquí: anchoas. Además, lo suyo es cambiar el atún por una buena conserva de bonito. 

¿Cuál es el mayor acto de terrorismo que habéis visto en una ensaladilla? Echar palitos de cangrejo. En una región costera cómo la nuestra lo que vimos fue más doloroso que mojar un sobao y ver que no chupara todo el café.

Pánico en la Feria

Si cada año íbamos más acojonaos ante cada festival del pincho rancio y grasiento, pensando que ante el desencanto general los empresarios hosteleros iban a cambiar el modo de hacer las cosas en la Feria de Día, nos encontramos este año con una edición más cara, con poca originalidad y sin ganas de repetir. Esto en Santander lo llamamos “un Enrique Iglesias”.

Gracias al trabajo de Juan Carlos Flores-Gispert en su artículo de El Diario Montañes (no lo enlazamos porque a estas alturas de mes estaréis el 95% sin poder ver esta y otras noticias de interés general cómo “Qué bonito es El Centro Botín” o “Santo Toribio planta cara a Santiago de Compostela en peregrinaciones”) sabemos un hecho que se puede ver a simple vista. El 40% de las casetas están en manos de 5 empresarios. Vamos, que en el sector hostelero pasan del asunto más que Rosa Eva de la presidencia de su partido. 

Si este dato es ya malo de por sí, echando un ojo al pincho de cada caseta piensas que en vez del programa de fiestas te han dado el folleto del Medimarkt y su slogan “Yo no soy Tonto” te lo han puesto en la frente. Repasemos:

Cachopines o San Jacobos: 7 puestos.

Brochetas varias: 6 puestos.

Hamburguesitas y Criollos: 4 puestos.

Y esto suman 17 casetas de un total de 46 que hay. Ni en el parlamento de Cantabria hay tanta unidad entre compañeros del mismo grupo.

Nosotros como jurado secreto de varios años, a pesar de que nos quieran imitar el modelo de concurso, intentaremos sacrificarnos. Igual no opinamos de todas, pues puede ser, pero contamos con vosotros para opinar y recomendarnos para bien y para mal. 

Alea Jacta Est! (Del latín opresor del estado que se cargó la lengua local) o mejor dicho “Ala y ponme otra caña”.

Guía de pinchos: https://santanderspain.info/wp-content/uploads/2017/07/feria-dia-2017.pdf

P.S.: Del cartel de la feria solo diremos que es muy adecuado por si Fraga vuelve y nos concede ser fiesta de interés turístico, ahora que no son ni la mitad de las que lo dicen ser, porque parece del año 1968.

Las Piscinas de Villacarriedo: Chapuzón de calidad.

Hemos vuelto de manera puntual a nuestro formato porque publicar todo lo que sentimos y probamos en nuestra última visita se quedaba más corto que las lista de los que votaron en contra de Rajoy en el último congreso del PP.  Y es que lo pasamos muy bien en nuestra excursión a los valles pasiegos y en concreto a comer (según lo que vimos antes de reservar)  en uno de los mejores restaurantes en calidad/precio de la región: Las Piscinas de Villacarriedo.

Su nombre viene de la piscina municipal que se encuentran pegada al local, además de contar con pista de “futbito” (prohibido pegar “punterón”) y columpios para que tus críos reboten en el suelo cual muelles tras tirarse por el tobogán boca abajo. Si lo haces con 6 años es una chiquillada y tu padre te castiga; si los haces con 22 lo grabas, viene Red Bull, te paga un millonada y lo llamarían “toboganing”. Cuestión de edad.

Vamos al lío. Lo primero a destacar fue el impecable servicio desde el inicio hasta el final. Para empezar cambiaron una copa por no ser igual al resto, y nos atendieron correctamente, además de insistir por dos veces en la invitación al chupito, que renunciamos gustosamente ya que teníamos que conducir, y con tener a Miguel Ángel Rodríguez en este país, ya había suficientes peligros en la carretera. A continuación nos explicaron tanto la carta en los platos que no tenían así como las especialidades “fuera de carta”: esas manzanas de la tentación, que sabes que vas a degustar pero con riesgo de que te condene la cuenta.

Y como nosotros al cielo no vamos a ir, pedimos la sugerencia del revuelto de matanza como entrante. Un conjunto de huevo poco cuajado, con patata paja y trozos de chorizo, morcilla, tocino, etc. Miedo tenemos a encontrarnos un plato pesado, pero el sabor era bueno, la textura melosa pero sin llegar a ser sopa de yema, y los trozos de gorrino numerosos y jugosos.

las_piscinas_revuelto

A continuación cada uno de los tres comensales optó por opciones distintas pero siempre con el objetivo de comer de su propio plato  y coger del de los demás; Es lo que llamamos la teoría “Vistalegre II” o “déjame para mi todo Iñigo”. El primer comensal, carnívoro de cuna, pidió cabrito al horno. Con la ración que nos sirvieron podíamos luego segar todo el “verde” de la Braguía. Una ración generosa, con una carne tierna, jugosa, bien salseada y con una guarnición de patatas fritas buena. Habíamos elegido bien.

las_piscinas_cabrito

A continuación, uno de nuestros compañeros de mesa, con bastante menos hambre que el cavernícola del cabrito pidió los escalopines. Un plato que sorprende por estar rebozados, con un toque de sal en láminas por encima. La carne no estaba muy seca, y en la fritura no había exceso de grasa. Así que una elaboración sencilla que podría pasar sin pena ni gloria  (como una escalera mecánica más inaugurada por Gema Igual) acabó siendo un plato muy bueno y con ganas de repetir.

Las_piscinas_escalopines

Por último, la “tercera vía”, aquella que va a su bola, pidió el confit de pato. Un plato donde la carne y la salsa venía acompañada de piña. Y si, a pesar de oponernos  a las pizzas hawaianas cómo arquitectos a los edificios de Calatrava, en este caso quedó muy bien aderezada. El confit debía de ser un pato culturista porque la ración era bien grande. Recomendable para amantes de la pluma (no le busquen dobles sentidos).

las_piscinas_confit

Para acabar este banquete solicitamos 3 postres: Tarta de queso, flan de queso y crema de limón. A destacar la tarta por su base de sobao pasiego; si, el que tiene color amarillo radiactivo de la mantequilla que lleva. Los otros dos postres, cumplieron, tampoco eran el último descubrimiento de Zinc del mundo mundial.

Las_piscinas_tarta_de_queso

Finalmente, y aunque estábamos en el medio rural, se nos había  olvidado el carnet de consejero, así que pagamos muy gustosamente. El resultado fue acorde a lo que nos sirvieron. Se notaba que los alimentos eran buenos, que había sido cocinados con un resultado notable, el espacio era agradable y nos atendieron fenomenal. Aparte al salir vimos el particular “muro de celebridades” que han pasado por el lugar.  Con las fotos que tiene podrían hacer un especial del “Mondo Sonoro” con los músicos que han comido allí. Y si, no echamos en falta “Viento del Norte”.

Si queréis más información os dejamos su Facebook.

Dirección: Barrio La Pesquera s/n; Villacarriedo.

Cantidad: Hay que venir con más hambre que el Rockambole a las 6 de la mañana.
Calidad: Amor por cómo lo hacen. Fantástico.
Presentación: no hemos venido a perder el tiempo a que hagas fotos de los platos.
Servicio: Varios camareros distintos atendiendonos y organizados. El triple mortal conseguido.
Precio: 27€ / persona. Incluye una consumición en barra y una botella de Cuné. Así como la calidad está por encima de la media, el precio también. Depende de cada uno lo que quiera. No nos pareció caro para su calidad.

 

“Matices food and wine”: Amor por la cocina

Que si, que no nos hemos ido ni dado de baja (lo sentimos odiadores permanentes de esta web) sino que por varios motivos no hemos podido seguir visitando sitios NUEVOS, ya que para hacer diecisiete reportajes del mismo restaurante por lo menos nos tienen que haber invitado 15 veces o pagar publicidad. Y no nos va ni lo uno ni lo otro. Vamos, que nos abstenemos, de ahí una gestora de perolistas  mientras otro se iba a recorrer España para captar nuevos apoyos y bla bla bla…creo que sabéis la historia. Otro cuento será si seguiremos como hasta ahora….

Llegados a este punto os comentamos nuestra visita a “Matices food and wine”, un pequeño restaurante en Peña Herbosa, en lo que antes era el bar “Al Aire”, unos metros después de “La Tasca”, y en una calle muy disputada entre locales de restauración. La oferta que presenta Matices es cocina moderna pero sin extravagancias y con productos locales. Acudimos a probar su menú del día, recomendados por fuentes externas de total confianza de este blog. Su circunferencia estomacal dan prueba de ello. Hoy nos tiramos a los platos más saludables que hubiese, que no se diga que no valemos para la portada del Cosmopolitan (sin Photoshop).

De primero Ensalada César. Ya vendrá el listo que sube por 4 Caminos diciendo “para pedir eso me voy a Mcdonalds”. Pues no es lo mismo. Salsa la justa, sin que sobre nada para impregnar un mezclum de lechugas sabroso, fresco, sin esa sensación de acartonamiento como si estuvieras lamiendo la cara a Camilo Sesto. Perdón por la comparación pero es que en otros sitios puedes hacer tabiques con la lechuga. El pollo iba rebozado en tiras, sin exceso de grasa, y jugoso. Igual se echaba de menos algún otro ingrediente como queso o tomate pero el resultado no era nada malo.

A continuación siguiendo nuestro perfil “veggie” o “quiero mantener el tipín hasta verano” pedimos Provolone con Verduras. Un plato que podría pasar como primero pero se ofrece como segundo, lo que llamamos una receta a lo “Errejon”. Era más cantidad de la que pensamos y nos gustó. Queso sin quemarse, verduras frescas, con detalle de los trozos de coliflor. La comida iba en un nivel medio-alto que cerró una regular crema catalana que hubiese sido mucho más fiel a la receta si se ofrecía como natillas con caramelo.


Aún así la propuesta de Matices nos pareció bastante buena, con variedad de platos entre los tradicionales como el cocido lebniego o las almejas a la marinera y otros de factura más moderna como los que comimos. En “Matices” no hay divergencias y todo tiene un buen resultado. Ojalá aprendiese algún gobierno que trabaja en la misma calle…

Así terminamos nuestro última opinión ¿de momento?

Os dejamos su Facebook.

Dirección: Calle Peña Herbosa, 15. Santander

Cantidad: Raciones adecuadas para seguir trabajando.
Calidad: Han empezado muy alto, ojalá se mantengan.
Presentación: Comida que entra por los ojos.
Servicio: Agradables y empatizan con el cliente.
Precio: Menú del día con postre, café y vino o agua por 15 euros. En la media de la zona.

 

La Catedral y el pecado de la tortilla

Nueva temporada, viejos propósitos. En el Perolo no cedemos y permancemos firmes en nuestro empeño de probar todos los pinchos de tortilla posibles y seleccionar los mejores ejemplares.En esta nueva entrega de nuestra magna obra -Systema Tortillarum podríamos llamarla en honor a Linneo– tropeamos con un ejemplar particularmente pétreo en La Catedral.

Para los más despitados, La Catedral es la cafetería con terraza dela Plaza de las Atarazanas que extiende su terraza a la sombra de la sede episcopal. Nos figurábamos que tenía que ser buena plaza, estando rodeada de oficinas, dependencias oficiales y, como no, eclesíasticos. El encontrar un par de sotanas en el local nos parecía buena pista, dada la secular afición de aquellos por los placeres de la mesa.

torticat

Nada más lejos de la realidad, queridos lectores. La tortilla aunque de buen aspecto y punto adecuado de cuajado, presentaba la patata en cubos regulares. La maldición de la tortilla se encontraba en esos dados de patata -el juego siempre fue cosa del demonio- que seguían duros como piedras frente a la fritura. Una cosa es que la patata conserve cierta textura y otra es que cruja como si masticásemos arena.

Concluyendo, nos encontramos ante una tortilla que podía puntuar muy alto en nuestras listas pero arruinada por una patata cruda y pedregosa. Piedras que, en este caso, no servirán para edificar una iglesia del buen desayunar.

Cantidad: buen tamaño.
Calidad: excomunión.
Presentación: clásica.
Servicio: rápido.
Precio: 2'70 € con café.

 

Umma, peregrinación obligatoria

Sí, sí, ya os estamos escuchando… tanto idolatrar las croquetas y todavía no habían  escrito nada sobre el Umma… tenéis toda la razón, somos un fraude, pero a estas alturas ya os debíais de haber dado cuenta.

La verdad es que llevábamos bastante tiempo pendientes de visitar el Umma pero  la divina providencia no  había querido que esto sucediera, y nos había hecho  deambular por un purgatorio croquetil en el que en escasas ocasiones veíamos las puertas del cielo entreabiertas. Pero como todo buen creyente nunca abandonamos nuestra fe y esta termino por guiarnos al Umma.

Llegamos a cenar sin reserva y tuvimos la suerte de que quedase una mesa para dos libre.  Una vez sentados revisamos la carta y la camarera nos cantó los platos fuera de carta, con precio incluido como se debe hacer. Tras revisar la carta y atender a las recomendaciones nos decidimos por compartir tres platos: media ración de croquetas, empanadas de gambas al ajillo y un lomo de vaca.

Lo primero en llegar a la mesa fueron las croquetas.  Se nos aparecieron en la mesa con una forma redondeada casi perfecta  propia de una divinidad. La partimos  para probarla con delicadeza y nos la llevamos a la boca. Fue en ese instante cuando   surgió nuestra revelación, igual que les paso a los argentinos con la “mano de dios” de Maradona, no pudimos más que adorar esa croqueta cremosa, sabrosa y delicada. Los argentinos crearon la iglesia maradoniana y a nosotros no nos va a quedar más remedio que crear la “iglesia croquetiana” cuyo primer mandamiento es ir al menos una vez al año a comer croquetas al Umma.

croquetas umma

El segundo plato en llegar a la mesa fueron las empanadas de gambas al ajillo que eran unas gyozas rellenas y acompañadas de algas y de salsa  sriracha. La pasta de las empanadillas estaba quizás un poco dura, pero el conjunto del plato era bueno  con un buen equilibrio de ajo y un muy buen aporte del alga  a la combinación de sabores del plato.

empanadillas-gambas-ajillo

Por último llego el lomo de vaca. El lomo de vaca venía acompañado de una ensalada de rúcula, peras y queso de Tresviso.  El lomo lo pedimos poco hecho y llegó justo en el punto solicitado. Una pieza de carne de muy buena calidad que cuando combinabas con el dulzor de la pera y la potencia del queso de Tresviso el resultado era estupendo. Un acierto de plato aunque algo caro.

lomo-de-vaca

Para rellenar algún hueco que nos debía de quedar pedimos  una tarta de pera. La tarta eran unas peras confitadas entre unas obleas crujientes y acompañadas por un helado de menta casero y unas nueces tostadas en exceso lo que amargaba un poco el sabor de la tarta. Aún con este pequeño defecto el resultado era bueno.

Nuestro paso por el Umma fue muy satisfactorio y sin duda volveremos pronto aunque sólo sea a comer unas croquetas en la barra. Es el lugar de peregrinación de la iglesia croquetiana.

Si queréis más información sobre el Umma os dejamos enlace a su web y a su FB.

Dirección:  C/ del Sol 47. Santander

Cantidad: las raciones están bien de tamaño. La ración de croquetas es de 12 unidades.
Calidad: muy buena.
Presentación: moderna sin estridencias.
Servicio: bueno y muy agradable.
Precio: alto. De 30€ por cabeza en adelante.