Trattoria Florida: una señora pizza

No podemos decir que estamos ante una nueva obsesión de las nuestras, como la de la tortilla o las croquetas, pero en los últimos post hemos estado probando más pizzas de lo habitual y empezando a colocar cada una en un puesto en nuestra clasificación particular, casi como si fuera esto un reportaje de Cantabria DModa (ojalá El Perolo haciendo vídeos como aquellos que nos regalaba María Lemes). Desde luego, amamos la pizza al corte de Rosso Vero, nos hemos declarado fans de La tasca y hemos tenido una experiencia menos placentera en Vittorio o Masamadre. Otras incursiones no las contamos o las enumeramos, aunque en nuestras noches de perdición echamos de menos la pizza del simpático sirio de los soportales de Santa Lucía (un saludo allá donde estés).

Al lío. Como ya habíamos probado la pizza en otras ocasiones y sus considerables dimensiones, pensamos en variar la comanda y probar alguno de los entrantes de la carta. Aunque, bien pensado, la idea no fue la mejor, porque si las pizzas resultan notables, las entradas aprueban justo.

La ensalada César es correcta pero, al igual que el 95% de las César que probamos se aparta de la receta canónica, pues no catamos ni un rastro de la salsa Worcestershire. Por su parte, las parmiggiana de berenjenas -que no berenjenas a la parmesana– resulta estar demasiado aliñada y condimentada, y el pedazo de mozzarella no aporta mucho, sin integrase con el resto de la receta.

Berenjenas

Las pizzas, como os hemos adelantado, resultan notables, aunque sin llegar a sobresalientes. En otras ocasiones hemos probado variaciones más clásicas, como la margarita, cuatro quesos o la de anchoas, todas ellas bastante equilibradas y buenas, pero esta vez nos fuimos a rellenos más extravagantes e, incluso, censurables. En todo caso, las pizzas comparten una masa sabrosa y de buen olfato, fina y crujiente en los bordes, pero consistente en el centro, de manera que cuando separas una porción esta se mantiene firme y no se desmorona.

En primer lugar, la pizza Corocols… perdón, Corocotta combina acertadísimamente una chistorra ligeramente picante con algo de queso de cabra, todo en cantidades cabales, de manera que no se satura el comensal con toneladas de queso y de más. Por otro lado, aunque no muy conformes con esta elección algunos de los comensales, la hawaiana -abrimos los paraguas ante la avalancha de haters- era correcta, aunque entendemos que no pintaba nada el maiz, pero era digna la combinación de piña y jamón.

pizza corocotta florida

El buen tamaño de las pizzas hace que sea un pequeño reto terminar una por persona pero, si no se puede, el amable personal de sala rápidamente la empaqueta para la podáis desayunar al día siguiente.

Para rematar, en los postres una tarta de blanca de almendras que sin estar mala, tampoco la encontramos la gracia. Sí que nos gustó el pan que se ofrece, con la misma masa que la pizza. junto con una mantequilla que lo sirven.

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En resumen, el Florida podéis disfrutar, sobre todo, de una buena pizza, a unos precios razonables (con entrantes, postres y bebercio se puede arreglar con unos 16-18 euros), con un servicio atento en un local majo aunque con tendencia al ruido excesivo.

Os enlazamos su web para más información

Dirección: esquina de Cisneros con Florida, Santander

Cantidad: Nadie se extrañará de que pidas una caja para llevar lo que sobra
Calidad: Notable en las pizzas, aprobado en el resto
Presentación: Sin misterio, es pizza
Servicio: Atento y agradable
Precio: Correcto, entre 15 y 20 euros
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