Agave Azul: dame, dame, dame, dame el power

Después de la genialidad escrita en nuestro blog por Galindo Berana con su “Guía inútil de la gastronomía mejicana”, no teníamos muy claro si podríamos volver a escribir sobre un restaurante mejicano sin quedar con el culo al aire. Como somos un poco descerebrados y la vergüenza nos abandono a la vez que el desodorante, decidimos visitar el Agave Azúl para que nos puedan crujir a gusto desde el otro lado del océano o todo aquel que lo desee.

Al llegar al local echamos un ojo a la decoración y encontramos el cuadro de una virgen, la cual para nosotros lo mismo podía ser la de Guadalupe que la del Carmen, para que vean hasta donde llega nuestra cultura mariana, pero que nos dio tranquilidad ya que aunque solo sea por aproximación se cumplía un “principio Berana”.

La segunda señal de que estábamos en el buen camino  se produjo cuando el “mesero” nos trajo lo primero de todo las “3 salsas” que como las gracias de Rubens eran abundantes, suntuosas y unas más picantes que otras.

Tras una ojeada a la carta y ver que no aparecía por ningún lado la palabra fajita, lo que nos confirmó que no estábamos en Valladolid, nos decidimos por 5 platos que pasamos a valorar y que acompañamos de unas Pacífico.

El primer plato en llegar a la mesa fueron unos Chilaquiles que venían con queso bañados en salsa de chile verde y con un poco de salsa de chile rojo por encima. Un plato muy bueno al que por ponerle un pero le echamos en falta un puntito de picante. Si van al Agave les recomendamos los Chilaquiles por encima de los Nachos.

chilaquiles-agave-azul

El segundo plato en pasar por nuestra mesa fueron unas Enchiladas Mole Poblano. Las enchiladas estaban rellenas de pollo y bañadas en un mole poblano con el punto perfecto de dulce y picante.

enchiladas-mole-poblano-agave

Nuestra tercera elección fueron unas Quesadilla pastor, que son unas tortilla  envuelta y rellena de queso y carne marinada. El peligro de este plato es que el queso mate el sabor de la carne, algo que en las del Agave no sucede. Aquí el queso le da cremosidad al plato y no le resta nada de sabor a la carne.

quesadilla-pastor-agave

El órdago a grande llego con los Chiles rellenos, que son como los pimientos de padrón, unos pican un poco y otros de cojones… en el caso del que escribe estas lineas fue lo segundo lo que provoco una nueva ronda de Pacíficos. Aunque bastante picantes, disfrutamos cada bocado.

chlies-rellenos-agave

Para cerrar llego el Chamorro. La carne estaba en un punto perfecto, se desmigaba con la mirara y facilitaba la preparación de las tortillas que acompañamos de la salsa más picante de las tres. Después de los chiles ya estábamos en un claro “from lost to the river”, casi como los del “junts pel si” pero en versión picante.

Chamorro-agave-azul

En definitiva una gran cena rematada por un precio más que razonable, y si Galindo, al día siguiente se cumplió el efecto Kardashian.

Os enlazamos su FB por si queréis cotillear más.

Dirección: C/ del Sol, 40. También hay otro en el Pasaje de Arcillero junto a la Plaza Porticada. Ambos en Santander.

Cantidad: muy bien. Si eres de poco comer pide con moderación.
Calidad: de visita obligada.
Presentación: sin lujos pero correcta.
Servicio: agradable sin resultar pesado.
Precio: 22 € por cabeza. Teniendo en cuenta que éramos 3 y las 2 rondas de Pacíficos nos parece más que razonable.
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