Escudero: Se hacen tortillas al caminar.

Varios lectores nos habían pedido que fueramos a la cafetería Escudero a probar sus tortillas, sustento de la mayoría de los estudiantes de ciencias de la Universidad de Cantabria durante varias generaciones. Sus pinchos han saciado más necesidades que una beca de comedor, y nos comentaron que además tenían un precio imbatible. Nos contaban que su oferta económica era más insuperable que la de las obras de Valdecilla. Por lo menos aquí ya estaba abierto el bar.

No lo dudamos y en el primer hueco libre que tuvimos fuimos a ver qué se cocía en este bar con solera en la avenida de los castros. Al entrar vimos la barra repleta de tortillas de diferentes colores, sabores y texturas. Pero vamos a realizar la prueba justa para el santanderino de náuticos y slam: atún con mayonesa. En un alarde  matemático que ni al número 1 de la promoción de industriales se le hubiese pasado (salvo que le gustase la gastronomía tanto como nosotros) pedimos el último pincho de esta especialidad; siempre queda el último como el más grande.  Y eso no hay beca Marie Curie que lo discuta.

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El pincho está bien de sabor, sin alardes, no está muy hecha siguiendo el estilo de las tortillas del norte de España/Invernalia y posee una “boina” justa de ingredientes pero sin quedar escaso de atún y mayonesa. En el “debe” tendremos que mencionar su poca altura, aunque no llega a tipo “plantilla de zapato” y su excesiva pizca de sal.

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Pero poner “peros” a una tortilla que lleva año tras año vendiéndose como churros es un ejercicio de opinión un poco absurdo; vamos, que es más realista la declaración de hacienda de la familia Pujol que nuestra cata de un sólo día. Además, amigos, el precio, pero qué precio. Ni Black Friday ni campañas de El Corte Inglés, café (mediano o grande) con pincho por dos euros. Así no puedes pedirles más. El precio más competitivo que conocemos. En la facultad de económicas no triunfarán con su agresiva política de precios. Por algo están al final de la avenida. Ojalá sigan así.

Os dejamos su Facebook.

Dirección: Av. de los Castros, 53, 39005 Santander, Cantabria

Cantidad: Buen tamaño para un funcionario.
Calidad: Bien. No tiene que ir a la convocatoria extraordinaria.
Presentación: ¿Estamos en un estrella michelín? Pues eso.
Servicio: Nueva mejor marca del año en velocidad.
Precio: Más barato que el precio del petróleo.

Trattoria Florida: una señora pizza

No podemos decir que estamos ante una nueva obsesión de las nuestras, como la de la tortilla o las croquetas, pero en los últimos post hemos estado probando más pizzas de lo habitual y empezando a colocar cada una en un puesto en nuestra clasificación particular, casi como si fuera esto un reportaje de Cantabria DModa (ojalá El Perolo haciendo vídeos como aquellos que nos regalaba María Lemes). Desde luego, amamos la pizza al corte de Rosso Vero, nos hemos declarado fans de La tasca y hemos tenido una experiencia menos placentera en Vittorio o Masamadre. Otras incursiones no las contamos o las enumeramos, aunque en nuestras noches de perdición echamos de menos la pizza del simpático sirio de los soportales de Santa Lucía (un saludo allá donde estés).

Al lío. Como ya habíamos probado la pizza en otras ocasiones y sus considerables dimensiones, pensamos en variar la comanda y probar alguno de los entrantes de la carta. Aunque, bien pensado, la idea no fue la mejor, porque si las pizzas resultan notables, las entradas aprueban justo.

La ensalada César es correcta pero, al igual que el 95% de las César que probamos se aparta de la receta canónica, pues no catamos ni un rastro de la salsa Worcestershire. Por su parte, las parmiggiana de berenjenas -que no berenjenas a la parmesana– resulta estar demasiado aliñada y condimentada, y el pedazo de mozzarella no aporta mucho, sin integrase con el resto de la receta.

Berenjenas

Las pizzas, como os hemos adelantado, resultan notables, aunque sin llegar a sobresalientes. En otras ocasiones hemos probado variaciones más clásicas, como la margarita, cuatro quesos o la de anchoas, todas ellas bastante equilibradas y buenas, pero esta vez nos fuimos a rellenos más extravagantes e, incluso, censurables. En todo caso, las pizzas comparten una masa sabrosa y de buen olfato, fina y crujiente en los bordes, pero consistente en el centro, de manera que cuando separas una porción esta se mantiene firme y no se desmorona.

En primer lugar, la pizza Corocols… perdón, Corocotta combina acertadísimamente una chistorra ligeramente picante con algo de queso de cabra, todo en cantidades cabales, de manera que no se satura el comensal con toneladas de queso y de más. Por otro lado, aunque no muy conformes con esta elección algunos de los comensales, la hawaiana -abrimos los paraguas ante la avalancha de haters- era correcta, aunque entendemos que no pintaba nada el maiz, pero era digna la combinación de piña y jamón.

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El buen tamaño de las pizzas hace que sea un pequeño reto terminar una por persona pero, si no se puede, el amable personal de sala rápidamente la empaqueta para la podáis desayunar al día siguiente.

Para rematar, en los postres una tarta de blanca de almendras que sin estar mala, tampoco la encontramos la gracia. Sí que nos gustó el pan que se ofrece, con la misma masa que la pizza. junto con una mantequilla que lo sirven.

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En resumen, el Florida podéis disfrutar, sobre todo, de una buena pizza, a unos precios razonables (con entrantes, postres y bebercio se puede arreglar con unos 16-18 euros), con un servicio atento en un local majo aunque con tendencia al ruido excesivo.

Os enlazamos su web para más información

Dirección: esquina de Cisneros con Florida, Santander

Cantidad: Nadie se extrañará de que pidas una caja para llevar lo que sobra
Calidad: Notable en las pizzas, aprobado en el resto
Presentación: Sin misterio, es pizza
Servicio: Atento y agradable
Precio: Correcto, entre 15 y 20 euros

Premios El Perolo 2015

Deseosos de resumir, perolísticamente hablando, el año que se nos escapa, retomamos la iniciativa del año pasado y, nuevamente, convocamos los Premios El Perolo, para distinguir los sitios que más nos han gustado (o menos) en el último año, para celebrar nuestro segundo año de andadura.

Convertidos ya en tradición inveterada -como el chupinazo de Santander, o las Guerras Cántabras, je je je- seguiremos una mecánica similar. Si queréis opinar, y así echarnos una mano, podéis dejar un comentario en esta entrada, en nuestro Facebook o tuitear con el hastag #PremiosPerolo, estando la participación abierta hasta el 31 de diciembre.

1.- Croqueta de Oro: Mejor croqueta que ha pasado por nuestro blog durante este año).

2.- Mejor plato de Perolo (Mejor plato de cuchara que ha pasado por nuestro blog en 2015).

3.- Pincho del Perolo (Mejor pincho de tortilla que ha hemos comido este año).

4.- Restaurante sorpresa de la temporada perolera (Restaurante que más nos ha sorprendido este año, por su calidad, precio y servicio)

5.- No sin mi Almax (Nuestra peor experiencia gastronómica del año).

6.- Premio del público perolero (el que para vosotros es el restaurante del año en Cantabria).

A principios de enero, publicaremos nuestras deliberaciones y vuestras opiniones sobre el premio del público.

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¿Revalidará su título la tortilla de Catavinos?

Agave Azul: dame, dame, dame, dame el power

Después de la genialidad escrita en nuestro blog por Galindo Berana con su “Guía inútil de la gastronomía mejicana”, no teníamos muy claro si podríamos volver a escribir sobre un restaurante mejicano sin quedar con el culo al aire. Como somos un poco descerebrados y la vergüenza nos abandono a la vez que el desodorante, decidimos visitar el Agave Azúl para que nos puedan crujir a gusto desde el otro lado del océano o todo aquel que lo desee.

Al llegar al local echamos un ojo a la decoración y encontramos el cuadro de una virgen, la cual para nosotros lo mismo podía ser la de Guadalupe que la del Carmen, para que vean hasta donde llega nuestra cultura mariana, pero que nos dio tranquilidad ya que aunque solo sea por aproximación se cumplía un “principio Berana”.

La segunda señal de que estábamos en el buen camino  se produjo cuando el “mesero” nos trajo lo primero de todo las “3 salsas” que como las gracias de Rubens eran abundantes, suntuosas y unas más picantes que otras.

Tras una ojeada a la carta y ver que no aparecía por ningún lado la palabra fajita, lo que nos confirmó que no estábamos en Valladolid, nos decidimos por 5 platos que pasamos a valorar y que acompañamos de unas Pacífico.

El primer plato en llegar a la mesa fueron unos Chilaquiles que venían con queso bañados en salsa de chile verde y con un poco de salsa de chile rojo por encima. Un plato muy bueno al que por ponerle un pero le echamos en falta un puntito de picante. Si van al Agave les recomendamos los Chilaquiles por encima de los Nachos.

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El segundo plato en pasar por nuestra mesa fueron unas Enchiladas Mole Poblano. Las enchiladas estaban rellenas de pollo y bañadas en un mole poblano con el punto perfecto de dulce y picante.

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Nuestra tercera elección fueron unas Quesadilla pastor, que son unas tortilla  envuelta y rellena de queso y carne marinada. El peligro de este plato es que el queso mate el sabor de la carne, algo que en las del Agave no sucede. Aquí el queso le da cremosidad al plato y no le resta nada de sabor a la carne.

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El órdago a grande llego con los Chiles rellenos, que son como los pimientos de padrón, unos pican un poco y otros de cojones… en el caso del que escribe estas lineas fue lo segundo lo que provoco una nueva ronda de Pacíficos. Aunque bastante picantes, disfrutamos cada bocado.

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Para cerrar llego el Chamorro. La carne estaba en un punto perfecto, se desmigaba con la mirara y facilitaba la preparación de las tortillas que acompañamos de la salsa más picante de las tres. Después de los chiles ya estábamos en un claro “from lost to the river”, casi como los del “junts pel si” pero en versión picante.

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En definitiva una gran cena rematada por un precio más que razonable, y si Galindo, al día siguiente se cumplió el efecto Kardashian.

Os enlazamos su FB por si queréis cotillear más.

Dirección: C/ del Sol, 40. También hay otro en el Pasaje de Arcillero junto a la Plaza Porticada. Ambos en Santander.

Cantidad: muy bien. Si eres de poco comer pide con moderación.
Calidad: de visita obligada.
Presentación: sin lujos pero correcta.
Servicio: agradable sin resultar pesado.
Precio: 22 € por cabeza. Teniendo en cuenta que éramos 3 y las 2 rondas de Pacíficos nos parece más que razonable.