Guía inútil de la gastronomía mexicana

Nuevamente, sin atisbo alguno de vergüenza, El Perolo se complace en presentar otra colaboración de lujo: la guía más incorrecta sobre auténticos restaurantes mexicanos. Les dejamos con los gambeteos hechos prosa, el rigor calvinista en la puntuación, la elegancia sintáctica y las afiladas observaciones del Moltisanti de los columnistas de acá. Con ustedes, Galindo Berana.

Galindo Berana y dos cuates en busca de una buena tortilla
Galindo Berana y dos cuates en busca de una buena tortilla

Pepe Carvalho bebe para recordar y come para olvidar, pero claro, Carvalho siempre tiene cerca a Biscúter, personaje arquetípico, referente de una Barcelona que fue Marsella, Palermo y Génova y que en su afán por encontrar la modernez se convirtió en un ser inerte. Ojalá un Biscúter cocinando en todos los restaurantes temáticos del mundo. Crepes de manos de cerdo con alioli, bocadillos de pan con tomate con pescado frito frío y pimientos verdes, berenjenas a la crema de gambas, caracoles a la borgoñesa, bacalao con roquefort, patatas con chistorra, Singapur Slings… Carvalho, además, quemaba libros a cascoporro, quizás porque no conoció algunos restaurantes mexicanos que se multiplican por el mundo; de haberlos visitado quién sabe si estos hubieran terminado entre llamas. He aquí la guía para no convertir en cenizas a esta gastronomía Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

1.- Pregunta al dueño, o al maitre en ausencia del primero, por Ramón Ramírez. Fue el Pirlo azteca, la mano que mecía la cuna del fútbol mexicano. Si no lo conocen, mal rollo; empieza a sospechar.

2.- En los restaurantes mexicanos no hay chupitos. Se llaman caballitos y no son precisamente los de Farolas. Si alguien te ofrece un chupito de tequila, busca la comisaría más cercana; puede que en lugar de estar en un restaurante mexicano estés en un garito de la calle San Luis. Por cierto, el tequila se pide derecho y el Sauza no es tequila, es disolvente. Observa que dispongan de diferentes tipos: añejo, cristalino, blanco, reposado… El tequila es a México como la crispación al Racing. Si no existe, no es real. Si además la botella tiene un sombrero en el tapón o un poncho colgando del cuello de la botella huye, estás en serio peligro.

3.- Busca una Virgen de Guadalupe. Puede estar en un cuadro, una figura en la pared, una camiseta o un colgante. Si no hay una Virgen de Guadalupe en el local puede que estés en Guatemala. O mucho peor: en Valladolid.

4.- Si en la carta encuentras la palabra fajita no estás en México. Estás en la pinche Arizona, la pinche Texas o el pinche Nuevo México; bueno, quizás en Monterrey o Chihuahua, que es casi lo mismo. El tex-mex es a la comida mexicana como una tortilla de patatas en Ulan Bator para la gastronomía española.

5.- En un restaurante mexicano te sientas y te sirven salsas, normalmente tres: una roja, una verde y una muy picosa (si a De Gaulle se le complicaba gobernar Francia por la cantidad de quesos, que vaya a México a contar chiles). Además, también ponen limones verdes sobre la mesa. Si eres de los que le pone ese puto cítrico del demonio a las rabas quizás estés buscando limas, que son los amarillos. Pon a prueba al mesero (en México no hay camareros, sino meseros y se les llama jóvenes aunque tengan 147 años). Si no entiende la diferencia es un impostor.

6.- LAS SALSAS SON GRATIS.

7.- Las tortillas: han de ser de maíz o harina. Las de maíz son más pequeñas y con mucho más sabor. Ambas se sirven en tortilleras, envueltas en un trapo de tela y tapadas para que conserven el calor. Nunca se agarra la tortilla de arriba; es una falta de respeto, ya que es la encargada de mantener la temperatura del resto.

8.- LAS TORTILLAS SON GRATIS.

9.- Todo lo que va envuelto en una tortilla es un taco; así de claro. Un Volkswagen envuelto en una tortilla es un taco. Íñigo de la Serna envuelto en una tortilla es un taco; guapo y atractivo, pero un taco. Si pides tacos y no hay tortillas puede que eso sea México Jatetxea y estés en Lekeitio.

10.- Las carnitas no son filete de ternera troceado, ni carrilleras, ni magro con tomate ni hostias. Si pides carnitas y no te ofrecen de cueritos, costilla, maciza, machitos, lengua, chamorro, pierna… Pregúntale por Cuauhtémoc Blanco, quizá el dueño piense que es un mariachi y no un jugador de fútbol.

11.- Hay vida más allá de la Corona, pero si el mesero habla de ella como Coronita tuitéalo por impresentable. Indio, Tecate, Victoria, Pacífico, Carta Blanca, León, Bohemia clara, Bohemia Oscura, Dos Equis lager, Dos Equis ámbar, Montejo, Modelo Especial, Negra Modelo, Minerva, Sol, Colimita, Páramo, Tempus… En México la cerveza es como la corrupción, hay casi una marca por metro cuadrado.

12.- La cochinita pibil y los tacos al pastor SIEMPRE definen la calidad de un restaurante mexicano.

Y ahora disfruten de la pitanza. Si se enchilan, beban cerveza o coman chicharrón. Si al día siguiente sienten calor en esa parte del cuerpo que Kim Kardashian ha convertido en icono global, es que todo ha ido bien. Ya saben: México, tan lejos de dios, tan cerca de Estados Unidos (y del baño).

Fuente: Aion.mx
Peroleros enfurecidos. Fuente: Aion.mx

Podéis leer más artículos de Galindo en la web de Eldiario.es y más reflexiones en twitter.

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La Vaca Pasiega: La hamburguesa que ríe

En pleno verano  buscar un sitio para comer algo rápido y barato dentro del centro de Santander no siempre es fácil. Además cuando se te vienen a la mente las opciones disponibles se te repiten en la cabeza las mismas alternativas de siempre. Vamos, cómo cuando Revilla y Tezanos decidieron a los miembros de su gobierno. Sin embargo, debido a una efectiva campaña de publicidad o cómo quieres que se llame en estos tiempos modernos (hemos pasado del a “mi me contaron” al “yo he visto en Facebook”) nos iluminó nuestra mente para ir a “La Vaca Pasiega”, un establecimiento que se encuentra en la calle Santa Lucía. Para los licoretas, en el antiguo local que ocupaba el “Benghala” o el “Retros”.

Su propuesta es una adaptación del “fast food” con un punto más elaborado. Su carta no es extensa, aunque está bien diseñada y es clara en los ingredientes de cada plato. Eso sí, algo inflexible en las sugerencias del cliente. Cómo ejemplo, si podías quitar algún ingrediente que no te gustase de alguna hamburguesa pero no añadir, incluso pagando por ello. En este sentido,  un “poquito de por favor” que diría el portero.  Pero aparte de ello, había de todo. Eso sí, no estamos ante una hamburguesería premium. Corta y al pie.

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Pedimos un menú completo con patatas “teja”. El servicio nos informó que eran “Cómo las deluxe pero más gordas”. Macdonalds se ha quedado con la imposición lingüística en el sector de la carne picada. Aprende Artur. Bueno, yendo al lío, pues pedimos esa patata especial y una hamburguesa “raquera”, que para algo somos unos “kies” a la hora de escribir.

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La hamburguesa estaba buena, con un pan artesano triscante y además con miga, para recoger toda la grasa y la salsas del bocadillo; la carne, bien hecha, en opinión del perolero que les escribe un pelín demasiado hecha, pero en este tipo de establecimientos ni preguntan cómo la quieres y están a todo lo que dan trabajando. Por ello nos parece correcto cómo estaba. El resto de ingredientes que forman parte de esta hamburguesa (queso de nata, cebolla caramelizada y bacon) estaban bien buenos y hacían buena química con el resto de la hamburguesa. Nota aparte para los triperos: el tamaño es normal, ni es un “si te la comes te la pagamos” pero tampoco es del tamaño de la del menú infantil.

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Tema aparte las patatas fritas. Buena materia prima, nada de “herederos de McCain S.A” aunque en fritura se hacen a fuego muy fuerte y acaban cociéndose en vez de freírse. Vamos, cómo un autobus del Imserso en Benidorm. Hay casí que refrescarlas. Las patatas “teja” estaban buenas, aunque les pasa lo mismo que la anterior. Y al ser un trozo más grande, pues más cerca del puré que de la fritura.

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A destacar a favor la inversión en imagen del local. Ya basta de hacer cutreces en hostelería con “comic sans”. Además el empaquetado es original, incluso en sus bolsas de para llevarte la comida a casa.  Por otro lado muy a favor de ofrecer un sobre de ketchup gratis para acompañar. Entendemos que para salsas con más enjundia cómo la de aceitunas y anchoas, por ejemplo, se cobre un extra, pero es que la relación amorosa “comida rápida – ketchup” es tan duradera que sólo José Coronado podría romperla.

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Nos ha gustado la Vaca Pasiega como una opción intermedia (aunque tienen sus puntos negativos cómo los alumnos rebeldes que llegan a un nuevo instituto) entre  esas hamburguesas de 12 euros que parecen que sólo se pueden servir en estrellas Michelin y las plastas que te ponen en los locales que abren hasta el amanecer. Esos hornos donde rescatas a tu estomago del “tsunami” de copas que te has tomado.

Os dejamos su Facebook.

Dirección: Calle Santa Lucía 33. Santander

Cantidad: Normal. No te vas a comer la vaca entera.
Calidad: Un punto por encima de la media. Buena.
Presentación: Cantabrian fast-food version.
Servicio: Majos y currando a tope.
Precio: Hamburguesa, patatas y bebida: 7,50 €. Pensad que en las franquicias te cobran lo mismo, así que bien.

 

La Buena Moza: raciones al fresco

Santander –eressssnoviadelmaaaar– puede parecer una ciudad apática y hasta un punto aburrida y plana en verano, un sitio que no llega a quitarse nunca el jersey sobre los hombros y los náuticos y se lanza al desenfreno de otras plazas norteñas. Y quizá así lo sea, pero ello no impide que de vez en cuando nos regale sitios y momentos encantadores donde disfrutar del estío. Uno de esos rinconcitos está en un modesto y popular restaurante de San Román: La Buena Moza.

Aunque cuenta con un buen comedor, el verdadero placer en La Buena Moza es sentarse en su amplio patio y disfrutar del agradable verano santanderino -un saludo a los hosteleros, que no tendrán queja del tiempo- y, en ocasiones de actuaciones de música tradicional. También, el sitio se presta para dejar triscar por ahí a los niños, para diversión de estos y descanso de los demás clientes. Allí instalados, echamos un ojo a la carta, sencilla y directa, donde dominan las raciones para compartir.

Inauguró el desfile una solvente media tabla de ibéricos. Correctos todos, aunque ninguno de ellos hiciese saltar nuestro resortes, como la esplendorosa cecina de La Conveniente. Perdonad la ausencia de foto, pero nos pudo el ansia de comer.

Siguieron dos raciones de croquetas. La primera de ellas, de mejillón, anunciadas fuera de carta. La segunda, mezcla de croquetas de repollo y de queso picón, las dos grandes especialidades de la casa. De las primeras, os contaremos que estaban bien resueltas, algo que no siempre es sencillo tratándose de croquetas con moluscos: se notaba su sabor y presencia y la bechamel estaba muy bien trabajada. Del combinado de especialidades de la casa, mantienen el estupendo nivel de siempre: sabor intenso, bechamel muy fluida, excelente empanado y fritura. Solo un pero: la ración se hace escasa, más cuando no son croquetas de gran tamaño.

De queso y berza y de mejillón
De queso y berza y de mejillón
Pasamos, a continuación, a las rabas.Ya dijimos en su momento que eran de las que más nos habían gustado en Santander. No decepcionaron aunque tampoco estuvieron excelsas. La ración era de buen tamaño y con un punto de fritura y textura estupendo, aunque un puntín sosas. En todo caso, buena nota para sus rabas.

Las rabas
Las rabas
Cerramos con una estupenda ración de morcilla con patatas y pimientos. Más simple que el mecanismo de un chupete, sí, pero no por ello menos bueno, que hasta en algunos sitios hemos dicho meh a una morcilla frita. Las patatas, caseras, de primera y los pimientos ideales para coger pan y hacerse unos montaditos sobre la marcha con la estupenda y bien frita morcilla.

Empezamos antes de la foto
Empezamos antes de la foto
Como colofón, los postres. Muy bueno el pastel de queso, bien puesta la mousse y grandioso el helado de almendra, que llevarán haciendo en esta casa desde la noche de los tiempois. Un buen remate para una cena de buena nota.

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Todo ello, con bebidas y pan sale a unos 15 euros por cabeza, un precio razonable por una sitio, que sin ser de diez, cumple con creces para disfrutar del fresco veraniego santanderino a dos pasos de la ciudad.

Os dejamos su web.

Dirección: Victoriano Fernández 49, San Román; Santander

Cantidad: Correcta, aunque las croquetas sean un poco escasas.
Calidad: Notable.
Presentación: Sin complicaciones.
Servicio: agradable y atento.
Precio: Unos 15€ por cabeza.

Oh La lá! Bistro, el pincho que pudo reinar.

Como ya sabéis a los peroleros hay dos platos que nos obsesionan, las croquetas y la tortilla, y siempre andamos a la búsqueda de los mejores lugares para comerlos.

Como si fuésemos Indiana Jones en busca del Santo Grial está vez nos hemos acercado hasta el Oh, la lá!, donde ya habíamos estado antes de iniciar nuestro blog, y de donde manteníamos el recuerdo de haber comido uno de los mejores pinchos de tortilla campera del mundo mundial.

Con ese recuerdo en la cabeza y las papilas gustativas salivando por la esperanza de volver a comer uno de los mejores pinchos de Santander, nos adentramos en el local.  Nos acercamos a la barra y pedimos pincho de tortilla y café, un desayuno tan clásico como que el PP gobierne en Santander o ya no…

Tortilla_patata_ohlala

La primera decepción salta a la vista, esa tortilla jugosa que recordábamos se había convertido en un pincho compacto aunque con su punto de jugosidad, que lo rescata de incluirlo en nuestro ranking de Megaconstrucciones. La tortilla en su conjunto es aceptable, a la patata le faltaba un punto de fritura y el cuajo de la tortilla estaba lejos de nuestro referente supremo, el Catavinos, pero de sabor estaba correcta.

En su conjunto el resultado fue decepcionante, marcado por una referencia anterior que rozaba el sobresaliente, lo mismo que te pasa cuando ves una película actual de Ridley Scott y acabas pensando que el bueno era Tony.

Aquí os dejamos su facebook por si quereis echar un ojo.

Dirección: Calle Rualasal, 15; Santander

Cantidad: Correcta.
Calidad: aceptable.
Servicio: Rápido y profesional.
Precio:café y pincho 2,60€