La Bombi: a la luz de la excelencia

No, ni nos ha tocado la lotería, ni una dirección general del gobierno regional o un cargo en la directiva del Racing. Es que, a veces, vamos sumando (pocos) euros al mes y teníamos ganas de un homenaje. Tiramos de los clásicos y fuimos a uno de los restaurantes seguramente más caros y con más nombre de Santander. La prueba del programa de hoy era conocer si la calidad estaba a la altura de su fama y las joyas que habíamos empeñado merecían la comida que ibamos a tomar.

Con un servicio excelente y que nos fue mucho más útil que la ayuda de windows, seleccionamos varias viandas a compartir y después un plato principal por comensal.  En el recorrido por la carta y las sugerencias fuera de ella, decidimos hacer algo de “fuera de pista” y lanzarnos a algunas de las delicias que no estaban en el encartado principal de La Bombi, porque jugábamos a grande y no íbamos de farol (se nos da muy mal no decir las cosas cómo son). Llevábamos varios “chones” en la mano.

Empezamos por una ración de mejillones en escabeche. Si, ya sabemos que muchos de vosotros no pasáis de abrir una lata, o que llevan mucho trabajo cómo para hacerlos en casa. Pues no sabéis lo que os estáis perdiendo hijos. Los “mejis” estaban bien carnosos, con un escabeche equilibrado en todos sus sabores, y con un acompañamiento de ajo picado muy bueno para rematar con pan este plato. Empezamos muy bien.

bombi_mejilllones

A continuación fuimos por un plato típico de nuestra ciudad, de los que te comerías cómo pipas e incluso devorarías hasta la cola (no hagáis segundas lecturas por favor, no nos vamos a presentar a concejal) si están bien buenos. Nos referimos a los bocartes. Rebozados y abiertos a la mitad, estaban deliciosos, en una ración amplia y con lechuga de acompañamiento. Sí, sólo de acompañamiento, nada de lechugas iceberg con exceso de agua del lavado. Algunos de los comensales al pedir este plato miraban extrañados, pensando que este es un plato más vulgar que un programa cualquiera de Telecinco.  Pero al probar los bocartes rebozados se tragaron su palabras. Pidieron perdón y entregaron las armas. Si es que hay que dejar a un perolero elegir…

bombi_bocartes

Tras probar “la joya plateada del cantábrico” (toma ahí titular periodístico-gastronómico) terminamos los entrantes probando las almejas a la sartén.  Una almeja de tamaño grande, con mucha “chicha” y envueltas en un salteado agradable, con su ajo bien picado, y ese toque de picante pero sin desaprovechar que la materia prima que habían cocinado era de primera división. Esto de comer almejas tan buenas de día no era algo esperado por nosotros. Igual se nos fue la mente a otros lados y otros momentos.

Bombi_almejas

Y vamos ahora con el plato principal; el momento en el que la comida que tomamos podía o llegar al nivel de las pegatinas de la guía michelín que están a la entrada, o por el contrario al de las pegatinas del kebab de al lado en la farola de enfrente. Fina frontera de comer bien o comer contundente. Seguimos recomendación del maitre y pedimos cómo pescado el machote al horno con patatas panadera. “Acertada elección” que diría el jefe del servicio del restaurante. Aquí fue un simple pero efectivo “te va a gustar fijo”. Y vaya si lo hizo. Una pieza de pescado perfectamente cortada, horneada de forma igual por todas las partes, casi sin espinas y con sus patatas panadera en perfecto estado de revista. Estaba el plato cómo para pedir en change.org hacerle un monumento. Más que machote el pobre pez se había convertido e un perfecto caballero.

bombi_machote

El cabr… de nuestro reportero perolero, no se quedó sin hambre y dijo que sin postre no se iba a realizar la crónica de esta visita.  Pues nada, pedirle al niño un postre que si no se pone a llorar cómo plañidera en funeral. Venga, pues una tarta de queso para rebajar la comida. “¡Ostras, Pedrín! que diría el superhéroe nacional. Una tarta con base de sobao pasiego, no galleta, con un queso fresco, posiblemente de las Garmillas, con su mermelada de frutos rojos del bosque para completar la santa trinidad del postre. Ya sabéis que los postres siempre (en la Bombi y en Casa Cuesta, por poner dos ejemplos diferentes) aumentan la cuenta final, pero es casi imprescindible para rematar la experiencia.

bombi_tarta

Y ahora con todo viene el momento preferido de su programa favorito: “El precio justo”.  Y vamos a “calzón quitado”, no os vamos a engañar: el precio es alto. Sin embargo cuando notas al saborear que la calidad de los productos, el cocinado y la presentación es toda igual de buena, te entran hasta dudas de conciencia sobre lo que has pagado y que es justo o no. Seguramente y por desgracia, no mucho podáis permitiros esta comida, pero si os gusta “comer bien” hay que parar obligatoriamente. O que te inviten, que siempre hay que tirar de los amigos en los malos momentos.

Os dejamos su web.

Dirección: Calle Casimiro Sainz, 15. Santander. 

Cantidad: Adecuada. Quedas saciado con lo que te sirven.
Calidad: Más alta que las torres Pretonas.
Presentación: Comes antes por el ojo que con la boca.
Servicio: Adaptado al cliente y muy atento. Perfecto.
Precio: 50 € por cabeza con vino y postre. Gama alta.
Anuncios

Dinos algo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s