Volviendo a Cadelo

¿Recuerdan esa escena en Vertigo de Hitchcock donde James Stewart vuelve a encontrase con Kim Novak? Esa cara de sorpresa y turbación, ese latigazo en el alma del bueno de James al volver a contemplar la carnal exhuberancia de aquella señorita… pues eso mismo nos ha pasado con nuestra revisita a Cadelo. Hacía largos meses que habíamos pasado por este coqueto rincón del Río de la Pila y lo habíamos bendecido -con razón, nos dijisteis- con alabanzas y premios. Y aunque algunas cosas han cambiado -el peinado en la Novak, la carta en Cadelo- nuestro corazón se ha vuelto a acelerar al volver a sentarnos ante nuestro deseado restaurante.

Dejándonos de digresiones erótico-culinarias (para eso ya está nuestro bienamado Remartínez), centrémonos en la comida, que abordamos con un objetivo claro: no repetir ninguno de los platos de la primera visita para ver que novedades gratas había esta vez, dejando a un lado, con pena, las gloriosas alitas coreanas. Aun así, nos tiramos a por cuatro platos que, por su generoso tamaño, se comparten estupendamente.

Abrimos fuego con una ensalada de brotes, ricotta, anguila ahumado y tomates secos. Gran acierto juntar la cremosidad de la ricotta con el sabor intenso de la anguila y el regusto de los tomates secos -uno de los mejores inventos culinarios de la Historia-, a los que secundaban y daban cobijo los brotes. Buen entrante que abría el apetito y daba buenos presagios.

La ensalada de arenques
La ensalada de anguila, ricotta y tomate seco

Seguimos con las croquetas -sorpresa ¿eh?-, en esta ocasión de cecina. Ovación cerrada para la cocina de Cadelo. Si las de la primera visita tenía una untosidad especial por ser de leche de oveja, estas alcanzan un nivel de fluidez y finura en la masa, casi líquida, impresionante, con un suave regusto a cecina. Y todo ello, milagrosamente encerrado en un empanado, crujiente y dorado sin ninguna imperfección.

Croquetas de cecina

Pasamos al pescado, en la versión tartar de salmón con geleé de gin y pepino encurtido. Quizá fue lo más flojo de la noche. Primero, porque estamos un poco aburridos de tartares -un poco como de las tempuras- y, segundo, porque la gelatina de gintonic, un tanto áspera, no acababa de cuadrar con el sabor delicado del tartar. Prescindiendo de la gelatina, el pescado estaba bueno, fresco, no helado, muy bien cortado y combinado con tomate y el pepino encurtido.

Tartar de salmón y demás cosas

Terminamos con la carnaza, en forma de unas sabrosísimas carrilleras en salsa con crema de apionabo. Excepcional salsa, carrilleras gelatinosas y tersas, sobre una base de aquel bulbo suave. Buena combinación de sabores para una guiso más clásico que los demás.

Carrilleras y crema de apionabo
Carrilleras y crema de apionabo

Para rematar, los postres. Si ya salímos dando saltos de alegría con la tarta de queso de la vez anterior, esta vez no ha sido menos. Primero un helado de queso con salsa de frutos rojos. Bien la bola, pero más que muy bien la sopa, que era una delicia. La tarta, esta vez con mermelada de naranja amarga, mantiene su impresionante sabor y textura. Como anécdota y pequeña licencia, remojamos un pedazo de tarta en la sopa. Como para llorar de felicidad coquinaria.

frutos_rojos_cadelo
El helado con la sopa de frutos rojos

Todo ello, más vino, agua y pan, salió a 19 euros por cabeza, entre cuatro personas. Y os juramos que no quedamos con hambre. Por tanto, excelente calidad a un precio más que razonable. Queridos amigos de Cadelo, seguís en nuestro corazón y en nuestras plegarias. Así da gusto dar premios.

Os dejamos su Facebook, Instagram y Twitter.

Dirección: Río de la Pila, 18. Santander.

Cantidad: Bien. Raciones generosas sin ser desmedidas
Calidad: Siguen en lo alto de nuestra lista
Servicio: Agradable, eficiente y buen consejero
Precio: Estupendo para la calidad (unos 20€ cabeza)
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10 comentarios en “Volviendo a Cadelo”

  1. honestamente, he estado cinco veces en el Perolo y sigo a Eduardo desde Umma, creo que o sois familia, o exageráis un poco, en cantidades y calidades.

    1. Tu si que debes ser familia luis, si no, no entiendo como has podido comer allí cinci veces. Yo solo he podido ir una y entre semana ya que está lleno siempre

      1. Buenas Pablo

        Nosotros confesamos que las dos veces que hemos parado allí hemos tenido problemas para conseguir mesa, eso siendo un grupito pequeño. Siendo fin de semana, pedimos mesa con más de una semana de antelación. No habla mal de la labor de un sitio cuando las mesas están tan solicitadas

        Saludos

  2. Buenas a los dos y gracias por comentar.

    En todo caso, creo que nuestra opinión también es honesta. No conocemos a Eduardo ni al resto del equipo (de hecho nos enteramos ahora de su nombre y que venía de Umma, habíamos oído algo de Días de Sur, pero el mercado de fichajes coquinarios no es nuesto fuerte) ni, en ningún momento, nos hemos identificado.

    Sobre las cantidades, si bien es cierto que Cadelo no es para salir rodando, como somos bastante triperos, es algo a lo que damos bastante importancia. Y, la verdad, las dos veces, nos ha dejado satisfechos, más si comparamos con otros sitios del mismo segmento tipo Casimira. Vale, no es el Cuesta en Cerrazo, pero son buenas cantidades para cenar.

    En cuanto a las calidades, pues es nuestra opinión subjetiva, y como dice Jose, es nuestro criterio. Bien es cierto que el local se ha llevado buenísmas críticas de otros espacios y, lo cual estimamos muy positivamente, de otros lectores de este modesto blog. Además, las simpatizantes de El Perolo que nos han acompañado en las visitas también han coincidido con nuestra opinión.

    Un saludo.

  3. He leído muy buenas criticas de este sitio y la verdad que tengo muchas ganas de visitarlo. Es cierto que siempre cuesta encontrar sitio y eso ya quiere decir algo.
    Salku

    1. Hola Carmen,

      A nosotros no nos decepciona. Es obligatorio por lo menos ir una vez y probar alguna de sus novedades de una carta que va cambiando constantemente. Y eso si que es de agradecer.

      Un saludo,

  4. Con permiso y saliéndonos del tema, que no tengo twitter pero os leo: la Taberna Paqui, antiguo Cool, NO fue el Pepe en los tiempos gloriosos. Sí porno codificado, sí litros y parada obligada si bajabas de Casa Gil, pero era el Tomás. El Pepe era otro templo del mal vivir en el Río de la Pila, hoy se llama Casa Goria. Perdonad el rollo pero Memoria Histórica y tal (por cierto, como buen setentero me molaría una sección perolera revival, pero igual es mucho rollo para vosotros).
    Aporto pruebas (foto 5)

    http://cabeceras.eldiariomontanes.es/imagenes-municipios/cantabria/2545/fiestas-de-san-fermin-en-la-calle-tetuan.html#imagen5

    Saludos!

    1. Hola,

      Tenías razón. Se nos olvidó tomar la pastilla, o es que de esos tiempos no tenemos recuerdos muy permanentes… Será cosa de la cerveza. Nos gusta lo que nos propones de una nueva sección. Le daremos una vuelta a ver que sale.

      ¡Muchas gracias por seguirnos!

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