Viva el vino edición navidad: Agustí Torelló Mata Reserva 2009

Ya están aquí las Navidades. Otro año más de cenas de empresa, soportar a los “cuñaos”, comilonas, regalos y omeprazol. Estas entrañables fechas son un gran momento para lanzarnos a por unos buenos vinos con los que hacer más soportable esa vida social capaz de acabar con la paciencia de Ghandi.

Muy arraigado está el consumo de espumosos con los que la abuela se nos enchispa y nuestra madre nos recuerda el truco de la cucharilla para la perdida de gas (no, no funciona). La guerra eterna de Champagne VS Cava sigue en alza y lo único cierto es que por precio sigue ganando el vino catalán.

Aunque ya tenemos espumosos en otras regiones tan dispares como Aragón o Extremadura así como magnificas sidras brut (no dejen de probar algunas de calidad) seguimos encontrando buenos productos en tierras catalanas, sin vetos ni estupideces varias.

Uno de ellos es este Agustí Torelló Mata Reserva 2009, un cava con 24 meses de crianza compuesto de Macabeo (39%), Xarel·lo (23%) y Parellada (38%) todas ellas del Penedés. Fresco en boca, equilibrado y con un carbónico bien integrado que hace una delicia disfrutar de la botella entera.

Nombre: Agusti Torelló Mata Reserva 2009
Tipo: Cava
Precio en tienda: sobre 9,5 €
Puntuación relación calidad precio: 8,5
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El Solórzano: volver, volver,… o no.

Para nosotros el vermú dominical en El Solórzano era nuestra forma de santificar las fiestas, siempre acompañadas de unos estupendos mejillones en salsa  y unas rabas notables. Pero un día reformaron el local y debieron quitar la cocina porque los mejillones perdieron la gracia y las rabas eran dignas de la Bridgestone. Adiós, un placer habernos conocido.

Pero, recientemente, unos simpáticos pajarillos nos chivaron que, en su última vista, este clásico parecía haber recuperado el pulso. Se imponía una visita por parte de El Perolo y decidimos que lo mejor serían unas raciones variadas para cenar, y así volver, volver, volver, a su carta otra vez… que diría Chavela.

Abrimos fuego con un pudding de puerros y gambas. Para nuestro desconcierto, nos llegó algo caliente a la mesa, lo cual hacía que estuviese poco asentado y homogéneo. Bastante soso, únicamente con sabor a puerro, potenciado por una salsílla verde que, entendemos, procedía de los tallos del puerro. La gamba, o al menos su sabor, desaparecida en combate. Desde luego, no le encontramos la gracia a un pudding tan insípido.

Pudding de gambas y puerros
Pudding de gambas y puerros

Seguimos con algo más clásico que la colección Austral, y así llegaron las rabas. La ración, queridos, es la que ven en la foto, ni una raba más ni una menos, y se hace realmente escasa, especialmente en relación a su precio (11 €… sí, ONCE EURAZOS, y no ponía la carta que fueran de calamar fresquísimo, magano o similar). No estaban mal -buena fritura, nada duras ni chiclosas- pero desde luego no para volverse locos en cuanto a su sabor y calidad.  Por ese precio hemos probado las soberbias de La Solana, y su estrella Michelín, que sacan un par de cuerpos de ventaja a estas.

La ración de rabas intactas
La ración de rabas intactas

Con las rabas llegaron las croquetas y estas tampoco despertaron en nosotros lagrimas de emoción como cada vez que nuestras madres ven Memorias de África. Correctas, nada más: poquito sabor a carne y demasiado a nuez moscada; bien fritas, pero demasiado grandes.

croquetas-el-solorzano

El siguiente palo que tocamos fue puramente autóctono, una ración de queso Divirín fundido. Un estupendo queso de La Jarandilla que, en crudo, nos había fascinado por su pasta blanda e intensa. No sabemos si es que se les fue la mano con el calentado, pero en aquél plato que nos trajeron se había fundido hasta la mohosa corteza del queso. Acompañado de una confitura de tomate y tostaditas de pan  resultó realmente sabroso, hasta el punto de que el más pantagruelico de los peroleros acabó con la corteza,  ante las dudas generales sobre si ese proceder era el adecuado y recomendable.

queso-divirin-solorzano

Por último, cerró el desfile una morcilla correctamente frita, adornada de cebolla caramelizada. Corriente, sin nada especial, hasta el punto que juraríamos que era de algunas de las marcas más habituales de los lineales de los supermercados. La cebolla, aburrida (¡oh! ojalá hubiesen arriesgado y hubiesen acompañado esta de la confitura de tomate, tendría su gracia).

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Para el postre, nos aferramos a nuestros clásicos y tiramos por la tarta de queso y una torrija de brioche. La tarta, en la tónica de la noche, aprobaba, pero su textura, un tanto arenosa, y una base discreta la alejan de nuestras favoritas. La torrija no era torrija, puesta que esta se supone que es una rebanada empapada, no un bloque poroso que, a mayor abundamiento, sabía demasiado al requemado del caramelo.

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Conclusión: el Solórzano parece salir de las catacumbas, pero aprueba, y gracias. Nada realmente memorable, todo a falta de un punto para ser realmente bueno. Y la competencia es feroz en las noches de raciones santanderinas.

Cantidad: normal, tirando a escasa (especialmente las rabas)
Calidad: Aprobado. Y poco más
Presentación: Normal, sin mayor complicación
Servicio: Excesivamente amable y de colegueo.
Precio: unos 15€ por cabeza, vinos incluídos.

La Compañía, nos quedamos helados

El menú del día es un gran recurso para esas jornadas de trabajo que se alargan más que una película en Antena 3.

La semana pasada tuvimos una de esas, y ante la imposibilidad de comer en casa, nos decidimos por ir a comer un menú del día en La Compañía, restaurante que habíamos visitado con anterioridad y que nunca nos había defraudado.

El menú te da la posibilidad de elegir entre 4 primeros, 4 segundos y dos postres. Para primer plato los dos peroleros presentes en esta ocasión elegimos el sushi, sabiendo que el local es de los mismos propietarios que el Kokoro.

A la mesa nos llego un plato generoso de sushi en varios formatos; makis y niguiris principalmente.

sushi-la-compañia

Un plato muy apetecible hasta que lo probamos y se convirtió en pesadilla, casi como cuando tras una noche de juerga al levantarte la princesa con la que te habías ido a casa se convierte en un auténtico orco. El arroz estaba duro y frío como recién sacado de la nevera, algo imperdonable en el sushi, lo que impedía apreciar cualquier matiz del pescado. La sensación de los dos peroleros es que ese sushi llevaba hecho más tiempo que el “inmediato” de la entrada en prisión de la Pantoja.

Tras este patinazo inicial llegaron los segundos; huevos con chorizo y chicharro al horno.

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Los huevos con chorizo son un clásico con el que es muy difícil equivocarse, como querer ver buen cine y poner una peli de Michael Bay… Un plato sencillo pero que en este caso estaba casi perfecto. Dos huevos bien fritos que permitían untar las patatas en la yema a gusto. Unas patatas crujientes y en su punto de sal y un chorizo que contaba con un punto de picante que le daba potencia al plato.

Del chicharro podemos decir que se quedaba en un cinco raspadito, y es que cuando un plato sabe básicamente a vinagre a uno le entran dudas, ¿estamos escondiendo algo?. En el haber del cocinero pongamos que no había ni una espina y no tendremos en cuenta que por dentro hubiéramos preferido que estuviera más hecho (es cuestión de gustos).  “El verde” de acompañamiento, que también sabía a vinagre, no nos ofreció mayor comentario.

chicharro-la-compañia

Para el postre nos decidimos por probar la cuajada y la tarta de mandarina.

cuajada-la-compañia

La cuajada correcta. Esperábamos una cuajada y nos sirvieron una cuajada con una cucharada de miel haciendo de “topping”.

La tarta de mandarina resulta difícil de explicar, casi tanto como que alguien siga viendo la Sexta Noche. Un bizcocho que se asemejaba a un sobao. El bizcocho estaba cubierto con azúcar glas y al medio llevaba una especie de crema que se supone debía ser una mermelada de mandarina. El sabor a mandarina era más bien una esencia, tan propia de estas fechas, que dejaba un gusto en el paladar que definiremos como de mandarina por que así se llamaba el postre.

tarta-mandarina-la-compañia

Si por está visita tuviésemos que decidir si volver ya os decimos que lo dudamos pero de otras visitas hemos salido bastante satisfechos así que esperamos que solo haya sido un mal día en la cocina.

Aquí os dejamos su web,  facebook e instagram.

Dirección: Ataulfo Argenta, 49. Santander

Cantidad: raciones generosas para un menú del día.
Calidad: Pasa el corte por los huevos
Presentación: Bien. Aunque el detalle del sobre de wasabi como que no.
Servicio: Simpático y amable. 
Precio: 13 € por persona

Premios el perolo

Hemos cumplimos un año. Algunos nos felicitaréis, otros preferiréis que nunca hubiésemos aparecido, pero nosotros lo hemos pasado muy bien y hemos engordado algún kilito.

Para celebrar tan magno acontecimiento hemos decidido crear los “Premios Perolo” en su I edición, y como en todo lo que hacemos nos gustaría saber vuestra opinión.

Aquí podéis consultar las categorías. Si queréis opinar podéis dejar un comentario en esta entrada, en nuestro FB o tuitear con el hastag #PremiosPerolo . La participación estará abierta hasta el 31 de diciembre, y como premio…. ¡nuestro agradecimiento!, que está la cosa muy mala y bastante tenemos con pagar en los restaurantes…

1.- Croqueta de Oro (Mejor croqueta que ha pasado por nuestro blog)

2.- Mejor plato de Perolo (Mejor plato de cuchara que ha pasado por nuestro blog)

3.- Pincho del Perolo (Mejor pincho de tortilla que ha hemos comido este año)

4.- Restaurante sorpresa de la temporada perolera (Restaurante que más nos ha sorprendido este año, por su calidad, precio y servicio)

5.- No sin mi Almax (Nuestra peor experiencia gastronómica del año)

6.- Premio del público perolero (el que para vosotros es el restaurante del año en Cantabria)

Nos falta picante: Frida Street Food

Hace unas noches no teníamos muchas ganas de cocinar y pasamos justo delante del Frida, un pequeño local street food, centrado en hamburguesas y cocina Tex-mex, así que nos decidimos a entrar y llevarnos alguna cosilla para comer en casa.

El local es muy pequeño aunque puesto con bastante buen gusto.

interior-frida

Echamos un ojo a la carta y a pesar de su amplitud solo tuvimos ojos para la oferta de los miércoles de 2 de tacos por 5 €. Para completar la cena pedimos una ración de guacamole. Tras unos 10 min salimos con nuestra bolsa para casa.

Empecemos por el guacamole.

guacamole-frida

Resulto bastante insípido y escaso. Cierto que la ración cuesta 5 € pero aún así nos pareció escaso, un poquito más de guacamole no habría venido nada mal. Un guacamole corto de sal y más falto de picante que un telediario de La 1.

Un poco decepcionados nos lanzamos a por los tacos.

tacos-ternera-frida

Los tacos eran de ternera. Estos, al contrario del guacamole, si que estaban sabrosos, con el único inconveniente de que la ternera estaba un poco correosa, quizás provocado por el tiempo transcurrido entre que nos lo entregaron y llegamos a casa.

El concepto del local nos gusta y el servicio es amable, pero le falta un punto si no quiere ser un local enfocado solo a una parada técnica en las largas noches de fin de semana.

Su página de Facebook.

 

C/ Lopez Doriga 7, Santander

Cantidad: No engordarás.
Calidad: Ni frio ni calor.
Servicio: Bien.
Precio: Barato. Pagamos 10€ por todo.