Cadelo: El manantial del Río

Estamos ante una nueva generación de negocios de hostelería en el que la cocina bien elaborada, con una presentación impecable y un precio económico están empezando a despuntar entre el mundillo local. Si hace unos meses lo comprobamos en La Taberna del herrero ahora podemos ratificar el mismo caso con el restaurante Cadelo, en pleno centro del Río de la Pila.

Un local muy coqueto, tamaño “Pin y Pon”, pero muy bien aprovechado, sin decoraciones estridentes, donde priman la sencillez y el buen gusto (esta última frase la hemos cogido del cajón de clichés de las revistas de decoración). El inconveniente es que hay muy pocas mesas y por ello o se reserva o en fin de semana es casi imposible coger sitio. Pero todo tiene una alternativa: sus platos también se pueden degustar en barra si uno lo desea.

La carta puede que sea algo corta, pero se agradece para indecisos cómo nosotros.  Además en una línea explican en que consiste cada ración; todo un éxito en una ciudad en el que para explicar una clase olímpica de vela se necesita un suplemento de varias páginas.

Carta_Cadelo

Empezamos con el test “made in Perolo”: las croquetas. En Cadelo son de queso de oveja. Pura suavidad, bolas del tamaño de pelotas de golf, correctamente fritas, atrapando una  bechamel estaba muy bien hecha y fluida. Daban ganas de comerse el plato entero.

croquetas_cadelo

Para poder soportar el calor del espacio (a pesar de los ventiladores, y aunque no tomes vino, puedes ir un poco cocido) pedimos la ensalada de tomatitos con queso feta.  Si, en la carta viene mozarella pero el camarero nos informó de esta cambio. Y parece que el chef acertó mejor con las sustituciones que Orenga en el Mundobasket. Muy bueno el aliño  y los tomatitos de muy buena calidad. Pura huerta, con un sabor fresco.

tomtatitos_cadelo

A continuación, seguimos con ruta hortelana de la cena. Nos sirvieron espárragos trigueros  a la plancha con salsa Romesco y un ravioli (relájate Ferran Adriá) de jamón serrano relleno de una yema de huevo. Bendito plato, aunque nos suene que parte de la idea viene del otro restaurante que hemos reseñado más arriba, estaba muy bueno. La idea del ravioli es extraordinaria (recomendamos romperlo sobre el resto del plato) y los espárragos, “ternascos”, cómo los competidores del mundial. Una combinación ganadora, sin duda, entre el sabor del Romesco, la textura crujiente y tierna de los trigueros y la sorpresa del ravioli.

Esparagos_cadelo

Y llegamos al plato “picante” de la noche. Las alitas de pollo al estilo coreano. Suponemos que lo de ponerle este adjetivo es porque son las que se come el señor Kim Jong-Un a paladas en su palacio. Estaban deliciosas. ¿Pican bastante? Si, por supuesto. Aun así, ese “pringue” que llevaban estaba para chuparse los dedos, cómo algún comensal de nuestra mesa le hubiese apetecido, porque, queridos lectores, un plato así -si fueramos gastrocanaperos diríamos “canalla”- hay que gozarlo con las manos.

Alitas_cadelo

Cómo estábamos muy a gusto y en racha, solicitamos para acabar,  a falta de uno, dos postres: la tarta de queso y los dados de sandía con sangría. El camarero nos anunció que aquello era “el Ferrari de las tartas de queso”, así que quedamos expectantes ante tal farol. Y es que podía tirárselo, porque la mano de Cadelo es de escalera de color aquí: se nos agotan los calificativos con la tarta de queso. Perdónarnos la expresión, pero fue un orgasmo en la mesa sin usar los órganos reproductivos. La tarta estaba explosiva. Una autentica delicia. Sobre la sandía, presentación muy fresca sobre el hielo. Un buen antídoto contra el picante de las alitas que habiamos probado antes.

postres_cadelo

En fin, resultado muy alto de toda la comida; el servicio a pesar del poco espacio y de la cantidad de clientes, supo llevar las comandas muy bien, y las cantidades dan para una cena completa. El sitio ,en pleno centro, es perfecto para seguir la noche “toledana”.

Así que ya sabéis, para matar el sincio de cenar bien a un precio que de momento (y ojalá siga así) es para repetir y volver a repetir, y repetir de nuevo…

Os dejamos su Instagram, Twitter y Facebook.

Dirección: Río de la Pila, 18. Santander.

Cantidad: Cada ración da para que 4 personas prueben.
Calidad: De cine. Les tendrían que dar un Oscar.
Servicio: A pesar del poco espacio, se mueven bien.
Precio: Miraras la cuenta dos veces para ver si está todo correcto. Barato. 16 €/persona, incluyendo vino.
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2 pensamientos en “Cadelo: El manantial del Río”

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