Fuente Dé: mucho y bien

Autor: @cachondina

Santander. Viernes, 20:30. Surge la posibilidad de una cena entre amigotes, así, sobre la marcha. Tras un intento fallido de brainstorming, decido obviar las propuestas del resto y apostar sobre seguro.

Marco el número de teléfono del Fuente Dé, uno de mis baluartes gastronómicos santanderinos, y pregunto que cómo lo tienen para una comida de 5 a las 22:00. Sorprendentemente, dado lo lleno que suele estar, nos hacen un hueco. Y allá que vamos.

Para los que no conozcáis este templo de la gastronomía popular, el Restaurante Fuente Dé podría resumirse con un “Mucho y Bien”, en general. Es un pequeño bar/restaurante ubicado en pleno centro de Santander. No es un sitio elegante, moderno, mierdero, de esos que se han puesto de moda de unos años para acá. Es una especie de restaurante de pueblo ubicado en medio de la ciudad. Basa su oferta en comida tradicional, casera, muy bien hecha, y servida en raciones abundantes.

Es bastante famoso, a nivel local, por sus cocidos, montañés y lebaniego, aunque en esta ocasión, dada la hora (y muy a mi pesar), no pudimos disfrutar de ellos.

Una vez sentados a la mesa, cada uno con su respectiva cerveza, echamos una breve mirada a la carta. Aunque no nos hace demasiada falta, porque como buenos habituales del sitio ya sabemos lo que queremos. Hoy toca picoteo de raciones, así que pedimos una ensalada de la casa, cecina de León, albóndigas, jijas, morcilla, y media de queso picón.

A primera vista no parece demasiada comida, pero, como os comentaba antes, las raciones en el Fuente Dé son muy generosas, así que no hay que cegarse a pedir.

Pocos minutos después, comenzó a llegarnos la comida. Una ensalada muy rica, variada y fresca; una cecina de León que te cortan en el momento, bañada con un chorrito de aceite que le da la untuosidad que necesita. A continuación, unas albóndigas de ternera deliciosas, tiernas, no demasiado grandes, acompañadas de una salsa riquísima y de un puñado de patatas fritas caseras;  una fuente de jijas (picadillo, para los no cántabros) tiernas, con un toque picantón; buenísimas y, además, acompañadas de abundantes patatas fritas caseras.

Para cerrar, una generosa ración de morcilla frita, rodajas gordas, bien fritas, nada grasientas, y las que para mí son dos de las estrellas de la carta: el queso picón y los pimientos de padrón.

Empezaré por los pimientos: abundantes, bien fritos, y servidos sobre un lecho de patatas fritas, que te ayudan a pasar los que sales picantes como el demonio.

A continuación, el queso. Quizá os sorprenda que pidiéramos sólo media ración para cinco personas, pero es que lo del queso picón de Tresviso en el Fuente Dé es mágico: no sólo sirven unas raciones muy generosas, sino que, a medida que las vas comiendo, no disminuyen. Sé que es difícil de creer, pero así es. Si algún día vais y sois capaces de terminar una ración, yo os la pago, palabra de honor.

queso-tresviso

Por fin, tras terminar con todo lo comestible, decidimos cerrar la cena con otro de los clásicos del Fuente Dé: el té del puerto con su correspondiente chorro de Orujo. El té del puerto es una infusión que se hace con una planta típica de la zona de Liébana, muy rica, y, sobre todo, muy digestiva.

Una vez finiquitado el té, cumplimos con el trámite de pedir la cuenta y pagara, otro de los mejores momentos de venir al Fuente Dé. Una comilona como está, regada con 2 jarras de cerveza y una botella de rioja, nos salió por 65€ en total, véase, 13€ por persona.

Conclusión: en caso de duda, vete al Fuente Dé.

Dirección: Calle Peña Herbosa 34, Santander.

Cantidad: como para salir rodando.
Calidad: muy bien. Buenos productos, elaborados de forma tradicional.
Servicio: muy bien, trato muy amable, aunque en ocasiones es un poco incómoda la excesiva aglomeración de gente.
Precio: de chiste. Cena de raciones, con abundante bebida, unos 15 €/persona.
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6 pensamientos en “Fuente Dé: mucho y bien”

  1. Hola: En septiembre están de vacaciones. Quizá quieran estar atentos al mundial de vela. Yo fui el martes porque tenía sincio de cocido lebaniego, y me dí con la puerta en las narices. Sin tiempo para salir del atolladero, hice una proverbial finta y me planté en el Chumarru, subiendo por la cuesta de La Montañesa, a 300 metros de la rotonda de la sardinera. Pleno al 15. Qué bueno lo hacen los c……nes. Eché en falta jamón, pero los garbanzos y el compaño estaban muy buenos. Y la sopa, exquisita (yo no soy sopero). Repollo rizado…. Aunque el Fuente Dé es mi primera elección, ya sé que con el Chumarru no meteré la pata. Saludos de Obenque Flojo.

    1. Hola Obenque,

      Tomamos nota y se la pasaremos a @cachondina, para que también se pase por ahí y nos haga una cata. A este paso vamos a hacerle cofrade mayor de Liébana.

      Un saludo,

  2. Hay que ser hater o miope para rajar del Fuente De como el comentario del tal Gandarillas. La culpa es suya por pedir croquetas, cuando al Fuente De hay que ir a petar con los cocidos, mejor lebaniego que montañes, complementados con su queso y te con orujo. Pero como lo moderno es pedir croquetas en todos los sitios, pues nada…

  3. Hola a los tres,

    Interesante vuestro debate sobre este post. Nosotros apoyamos a @cachondina totalmente 🙂

    Ahora hay que saber, cómo dice Jacobsen, saber pedir en cada sitio. Otros gurus gastronómicos bien que lo saben (y así van solo donde les invitan).

    De todas formas, todas las opiniones se tienen en cuenta.

    Muchas gracias por vuestras opiniones!

    Un saludo.

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