La Taberna del Herrero: Aquí no hay cuchillo de Palo

Había una vez en una pequeña ciudad del norte un restaurante que nada más abrir tenía elogios y buenos comentarios, contaba sus noches por llenos absolutos y ofrecía una carta de buenos productos a un precio competitivo. Este local se llamaba la “Taberna del Herrero” y nuestro blog quería conocer si este cuento tenía final feliz o acabamos cómo en una película de Tarantino, a guantazo limpio.

Por ello, decidimos ir a cenar a este restaurante en pleno “Prime Time”: un sábado a las 22:00. Así comprobaríamos si en plena hora punta este negocio soportaría tan bien las demandas de sus clientes cómo el servidor de hacienda el último día  de pagar la declaración de la renta. Cuando llegamos al punto de destino (Para los de la logse se encuentra en el antiguo “Limonar de Soano”, para los que hicieron COU al lado del mítico restaurante mexicano “Antonio”) nos encontramos que el sitio estaba hasta la bandera. Llegamos a las 21:55, y el gerente (En otras temporadas gastronómicas conocido por ser el jefe de sala del Riojano) nos indicó si podíamos esperar unos minutos para poder preparar la mesa. Ocasión perfecta para nosotros de acudir a la barra a saciar la garganta.

Unos 5 minutos después (sobre las 22:00, hora de nuestra reserva) para compensar la espera nos ofrecieron una tapa de cecina por cortesía de la casa.  Este detalle nos “sulibella”.  Ojalá el trato a todos los clientes fuera así en todos los lados. A las 22:10, sin haber terminado la ración del delicioso embutido, nos indicaron que podíamos sentarnos en nuestra mesa, donde nos trajeron el resto de la cecina para poder terminarla.  De 10.

Cecina_taberna_herrero

La carta no es muy extensa pero lo compensa que tienen varias sugerencias fuera del menu, por tanto el abanico de opciones a degustar es más amplio que los candidatos a las primarias del PSOE. Los cuatros comensales de la mesa decidimos ir picando de varias raciones y acompañarlo de una frasca de vino de litro. Porque aquí puedes tomar el vino a granel, a la vieja usanza; los camareros tienen a su disposición una serie de grifos que parece San Sebastián en Reinosa.

Para empezar, en un homenaje al sector vegano de nuestra audiencia pedimos los trigueros a la plancha pero sin olvidarnos de nuestro sector carnívoro, acompañados de jamón serrano. Los espárragos estaban tersos, triscones, con la sal gorda por encima que los hacía un manjar muy rico. El acompañamiento del jamón, cortado muy fino lo convertía una elección acertada. A continuación catamos el pulpo a la brasa con verduras, que estaba rico y en el punto justo. Para nada tenía esa textura de chicle de Boomer que hacen algunos locales con el cefalópodo.

Pulpo_Taberna_herreroTrigueros_taberna_herrero

Después nos metimos en harina, o más bien nos la comimos; pasamos a la sección fritanga. Pedimos media ración de rabas (a un nivel muy alto para no ser un bar especializado en ello) y el plato estrella de “El Perolo”: las croquetas. Y señores, “La Taberna del Herrero” dio el do de pecho: Una croqueta irregular, rellena de tiras de jamón, una bechamel ligera y una fritura al punto. Nos supieron tan bien que repetimos.

rabas_taberna_herrerocroquetas_taberna_herrero

Para finalizar, pedimos las albóndigas de merluza con almejas y la morcilla de burgos encebollada. Las albóndigas bastante buenas, no era un “puré” de pescado al desmenuzarlas, si no que se podían distinguir las “lascas” de la merluza, mientras que la salsa española de acompañamiento con su picante, las hacían para poder mojar y mojar pan hasta que inauguren el Centro Botín. La morcilla que pedimos inmediatamente nos llevó a pensar que todavía Sotopalacios existe a pesar de la autovía. Una morcilla con sabor, con poco arroz y algo picantona. Las patatas fritas de acompañamiento, artesanas, se agradecen.

albondigas_merluza_Taberna_herrero Morcilla_taberna_herrero

Para finalizar un festín que casi nos pone en pie a bailar cómo en “la Bella y la Bestia”,  rematamos probando de su carrusel (deportivo) de postres la tarta de trufa negra. Muy apropiada para cerrar la velada.

tarta_trufa_taberna_herrero

El servicio fue muy profesional y experimentado, simpáticos (sí, hay que decirlo, que parece que en Santander a veces sólo se mira el color de la tarjeta de credito y no la cara del cliente) nos repusieron el pan sin pedirlo y llevaron el ritmo de la comanda muy ágil pero sin agobiar a la mesa. El precio fue lo mejor de todo. Cenar 4 personas todo lo que os hemos relatado más cafés y chupito por 21 € por cabeza nos parece una bicoca. Así es normal que esté siempre lleno. En definitiva, aunque no somos Tripadvisor, nosotros pegaríamos nuestro “sello” a la entrada.

Dirección: Calle del Rubio, 4; Santander

Cantidad: Raciones ideales para picar
Calidad: "Lagrimones" de emoción
Servicio: Se merecen un buen sueldo
Precio:Cenas cómo Felipe VI y pagas cómo un mileurista.
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4 pensamientos en “La Taberna del Herrero: Aquí no hay cuchillo de Palo”

    1. Hola Danij,

      Nos encanta que este nuevo restaurante te haya gustado tanto cómo nosotros. Creemos que es la demostración de que se puede comer bien a un precio competitivo.

      Nosotros repetiremos!

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