La Conveniente: croquetismo punk

Hay sitios míticos en Santander, y luego está la bodega La Conveniente: el piano, los bancos corridos, la fama de sus fritos y bechameles. Un sitio único que goza de gran popularidad en nuestra ciudad, salvador de muchas noches en las que nadie encuentra respuesta al “¿dónde cenamos?. Así que ya era hora de que El Perolo posase su ojo clínico sobre este mito. Para los no inicados en el lugar, La Conveniente tiene su comedor en su antigua bodegaza, no reserva mesa -hay que esperar en una cola a la entrada, que suele ir rápido- hay mesas de bancos corridos, no sirve ni café ni postres y suele levantar a los comensales rápido de las mesas para que nadie espere mucho en la cola.

Que nadie busque fusión, sofisticación, mezclas, armonías ni demás palabrería sinfónica aquí. En La Conveniente son como The Clash en su primer disco: tocan tres acordes, los tocan rápido y alto y, sobre todo, sabrosos. Carta pequeña, centrada en fritos -que no fritangas- embutidos y conservas como pimientos, bonito y anchoas. Ni compotas, ni reducciones, ni tartares o carpaccios.

Pasemos a los platos. Las croquetas, de tamaño correcto y generosa ración (12 unidades) harían llorar a José Carlos Capel: una bechamel sabrosa y fluida, generosa en tropiezos, encerrada en un empanado crujiente, casi a punto de romperse. Si las croquetas son un punto clave para valorar un restaurante, La Conveniente no puede salir mejor parada, más si la comparamos con otros desastres pasados, como Casa Sampedro. Lo dicho, como comparar a Los Ramones con El Canto del Loco.

croquetas_conveniente
Hey Ho Let’s Go

Luego, los rollos conveniente (jamón y queso enrollados y empanados) están buenos y nada grasientos, aunque no sea la receta más complicada. La cecina, uno de los tesoros ocultos del local, realmente estupenda, regada con un hilo de aceite, como para comerse un kilo. Ojo con las cantidades, porque con dos raciones y media, tres personas con algo de hambre quedan satisfechas, algo de lo que avisa el servicio, rápido y atento. Para cerrar, lo más parecido a un postre, media tabla de quesos, generosa -da para que todos prueben de cada uno- desde queso azul a un estupendo ahumado y un potente manchego.

rollos_convenientececina_conveniente

¿Y de precio? Pues sumando el pan y una jarra de sangría a 15 euros por cabeza. Nada mal atendiendo a calidad a cantidad.

Nuestro veredicto es simple: La Conveniente rocks, aunque haya despistados en tripadvisor que hablen mal de ella. Ven por su fama, disfruta de sus croquetas de primera, quédate por la cecina y sal dando botes mientras cantas aquello de Hey Ho Let’s Go!

Dirección: Calle de Gomez Oreña, 9; Santander

Cantidad: Hay que pedir medias raciones para no explotar.
Calidad: Top. Quizá de las mejores croquetas de Cantabria.
Presentación: De rancho. 
Servicio: Rápido como Los Ramones. Modera tus ansias de pedir.
Precio: Buena relación calidad-cantidad-precio.

 

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4 pensamientos en “La Conveniente: croquetismo punk”

  1. A mi me encanta aunque debo reconocer que el que no tengan postres dulces me echa para atrás … . Los golosos también tenemos derechos !!!!

    1. Hola Raquel,

      No todo puede ser…, aunque con el precio de su carta seguro que te sobran algunos eurillos para terminar la comida con un buen helado (regma, capri, monerris o las nuevas heladerías que llegan)

      Saludos y gracias por los comentarios!!!!

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