Olla ferroviaria en La Cuchara del Camesa

La Olla Ferroviaria es uno de los iconos de nuestra cocina y ahora que aprieta el fresco apetece mas. Así que estábamos en las fechas ideales para darle al “cuchareo” y decidimos atacar un sitio donde se nos prometía cuchara de la vieja escuela: La Cuchara del Camesa, en Olea (Viaje cómodo; hasta Reinosa por autopista, después salida por las carreteras comarcales; está señalizado cómo llegar al sitio).Un bar de pueblo remozado, agradable – con una curiosa colección de cucharas de todo tipo- con un comedor pequeño pero no atiborrado de mesas, acogedor, con su chimenea y las preciosas vistas al valle de Olea.El menú fue extremadamente sencillo, y nos limitamos a dar cuenta de una olla ferroviaria de patatas con ternera, que habíamos encargado previamente, cómo es necesario; si bien su carta es más amplia. Aunque éramos ocho comensales (cuatro de ellos con un saque digno de Pete Sampras) y habíamos encargado olla para seis, la amable camarera disuadió nuestra intención de pedir algún tipo de entrante o picoteo, garantizándolos que con la olla bastaría.Y a fe que tenía razón. De la bonita olla salieron más de dos docenas de generosos platos de patatas con carne, que nos dejaron a todos más que satisfechos.

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La gran dama de la tarde: la Olla Ferroviaria

Excepcionales, no solo en cantidad, si no también, y esto es lo fundamental, en la calidad. La patata, de gran finura, firme pero no dura, cocida en su punto ideal, sin quedar blanda, nada harinosa. La carne, de ternera, especialmente sabrosa, suave, se deshacía en pequeñas hebras con la cuchara. pura mantequilla en el paladar. El resto de verduras – un guisante por aquí, un trozo de zanahoria por allá, algún pimiento perdido- no molestaban, más bien al contrario. El caldo del guiso era sublime, con un puntito oscuro, sabroso, con un suave regusto y aroma de cominos, sin rastro de fécula para engordarlo ni de esos “Satanases” que son los caldos de sobre o pastilla, ideal para rebañarlo con todo el pan disponible. Pan que, por cierto, merece una sonora ovación: recio, de pueblo, con olor a pan de verdad y calentito.

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Las patatas con carne. Apréciese el magnífico caldo

Tras la ‘patatada’ no pudimos obviar el postre. Optamos por una tarta de chocolate, nata, bizcocho y mermelada de arándanos, donde este último elemento sobresalía: intenso y casero, sobre una tarta más que correcta y nada empalagosa.

La tarta
La tarta, con su mermelada casera de arándano

Como broche, un chupito de pacharán casero, elaborado por el propio restaurante. Nos dejó la sensación de joven promesa, de canterano que va a hacer grandes cosas en el primer equipo: se notaba que era muy reciente -la temporada de endrinos ha sido hace cuatro días- y aunque de buen sabor, le faltaba un poco de tiempo y reposo para la excelencia.

Llegados a la cuenta, grata sorpresa: olla más postre, vino, pan, cafés y pacharán por 16 euros por cabeza. Sin comentarios.

Por poner un pero, que no parezca esto El Mule Carajonero, el vino de la casa (cosechero del Bajo Duero) no pasará, desde luego, a los anales de los vinos buenos, bonitos y baratos; y la falta de algún postre más ‘de siempre’ (leche frita, tarta de queso, flan, etc.).

Dirección: Olea, Cantabria

Cantidad: como si te lo pusiese tu abuela .
Calidad: digno de Jehová, que dirían en La Vida de Brian.
Presentación: vieja escuela, olla en medio y cacillo para servir.
Servicio: de pueblo, en el mejor de los sentidos.
Precio: asequible, atendiendo a calidad y cantidad.
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5 pensamientos en “Olla ferroviaria en La Cuchara del Camesa”

  1. Y eso que la olla de carne con patatas es la mas normal de todas las que se ofrecen en la carta. Espero volver pronto a probar alguna más refinada, la de carrillera de potro o la de rabo, solo con el nombre ya me pongo a salivar.

  2. Hemos estado un par de veces por el carbito asado, buenísimo. único pero es un poco caro dado los precios del resto de la carta.
    Volveremos para probar las ollas tambien!

    1. Hola,

      Te damos la razón en lo del cabrito. Nos parece un pelín caro comparado con el resto de la carta (te recomendamos que te pases por el post que hicimos del “Casanova” en Arredondo sobre el cabrito) aunque su carta merece mucho la pena.

      Nosotros ya hemos repetido varias veces!!!!

      Muchas gracias por tus comentarios.

      Un saludo.

  3. Excelente recomendación, hemos estado unos amigos y hemos salido más que a gusto, y eso que no hemos pedido olla porque ha surgido de pronto. Las alubias con cachón estaban espectaculares y también se pueden recomendar las croquetas.
    Las vistas desde el comedor muy agradables.
    Para ollas ferroviarias por la zona hay uno en Mataporquera que creo que se llama el Chamberí que es muy muy recomendable, aunque las vistas no son para nada comparables, menú de olla y vino, no hace falta más.

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